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FRANCISCO ROMERO RODRÍGUEZ |
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Nacido en el municipio sevillano de Alanís, es accionista del Sevilla F.C. y socio desde 1976 (Carnets 01-Carnets 02-Carnets 03-Carnets 04), del que posee el Nº 1.360.
Fue secretario y socio fundador de Foro Sevillista, desempeñó el cargo de presidente en la última etapa de la asociación. Casado y con tres hijos. Profesor de E.G.B., Licenciado en Derecho, abogado y funcionario de la Administración General del Estado y de la Comunidad Autónoma de Andalucía. Tuvo una memorable y decidida intervención en la oprobiosa Junta General Ordinaria de agosto de 1996 manteniendo un enfrentamiento dialéctico con el entonces intocable Caldas que supuso un premonitorio toque de alerta sobre adonde conducían al club los invasores. Impulsa decisivamente la creación de la Plataforma Salvemos al Sevilla y la celebración de la histórica Junta General Extraordinaria del 15 de mayo de 1997 en la que se expulsa del club a los indeseables Caldas y Escobar. Su firma encabeza el requerimiento notarial que supuso el pistoletazo de salida de aquella histórica Junta General. Días después, en el diario ABC, el actual presidente sevillista, José María del Nido, reconoce su decisiva intervención en la consecución del objetivo. Y pasada una semana, rodeados de sevillistas de todas las edades, celebran el éxito cosechado en una gira campestre celebrada en Alanís, concretamente en la finca El Molino. En su calidad de secretario de Foro Sevillista coordina las acciones del Foro que contribuyen decisivamente en la nueva victoria obtenida por el sevillismo en la Junta General Ordinaria del 18 de diciembre de 1997. Tras aquella Junta General, Rafael Carrión le nombra responsable del Área Social, cargo que ocupó durante dos meses. Posteriormente, para el mismo cometido, es nombrado por Roberto Alés. En esta ocasión permaneció durante un mes más. Las tremendas dificultades por las que pasaba la entidad y la escasa atención que ambos dedicaron a esta importante área fueron, en ambas ocasiones, los motivos por los que acabó marchándose. |
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Lunes 27/10/08 San Martín, dos semanas antes (por Francisco Romero)
"A cada cerdo le llega su San Martín" es un refrán (Wikipedia) que alude a que cada cual recibirá en su momento la compensación por los actos cometidos. Si alguien ha actuado incorrectamente, tarde o temprano le llegará el momento de pagar su culpa.
San Martín es una festividad que se celebra el 11 de noviembre (dentro de dos semanas, pero el frío en Gran Bretaña comienza a apretar) siendo una fecha muy señalada en muchos pueblos de la geografía española pues es cuando tiene lugar la matanza del cerdo. En algunos sitios de España (o del Reino Unido) se les ceba (o se les unta) unos meses antes de sacrificarlos (o de darle una patada en el trasero) el día de San Martín, con castañas o con bellotas (o con libras esterlinas) para que su carne (cara) coja mejor sabor (color). También se utiliza este refrán para referirse al momento de la muerte (de la defenestración) que no puede evitarse. En España este refrán siempre ha tenido un tono despectivo (en Inglaterra ni se sabe).
Así, el mejor entrenador del MEJOR SEVILLA DE LA HISTORIA ha cumplido su ciclo en el fútbol inglés alcanzando el "glorioso" honor de pasar a la historia como el peor entrenador de la historia del Tottenham tras Ossie Ardiles y haciendo el inicio de campaña más desastroso de la más que centenaria historia del club londinense; eso sí, podrido de dinero.
Ha transcurrido un año desde el 26 de octubre de 2007, en el que escribí lo siguiente. Lástima que la traición no se produjera un par de jornadas antes:
"Hace dos meses, el pasado 23 de agosto, cuando escribí la primera entrega de esta miniserie que titulé "Así no, Juande", estaba convencido que habría que escribir más pronto que tarde, a modo de epílogo, las líneas que ahora me dispongo a rasguear.
Aquel día decía, escrito está, algunas cosas sobre el técnico manchego:
1º) Manifiesta públicamente que ha rechazado una oferta del Sevilla y que no se hablará más de su renovación hasta junio de 2008 porque ahora quiere centrarse únicamente en las competiciones oficiales. Sin embargo ha mantenido contactos con el Tottenham londinense, bien sea para la próxima temporada, bien –lo que es peor- para la inminente.
2º) Públicamente da el visto bueno al probable fichaje de Kone: "Me gusta mucho, con esa intención se ficha... ". Así, contrariamente a lo que ha sido norma en el club de no anunciar los fichajes hasta que se han consumado, el entrenador da por prácticamente finiquitado el mismo, con las seguras repercusiones económicas que tal afirmación puede tener, pues refuerza la posición del PSV, club que tratará de conseguir lógica ventaja a las palabras del técnico sevillista.
3º) Dice comprender a Daniel Alves: "Cualquier persona que esté trabajando y cobra una cantidad y viene otra empresa y le dice que le paga seis veces más -y como profesional tiene la posibilidad de resolver su futuro- es lógico que quiera aceptar; cuanto antes se solucione mucho mejor". Por lo pronto, "si él quiere jugar, jugará, pero si no quiere no lo hará. Si psicológicamente no está preparado no podrá jugar". Es decir, Daniel Alves jugará si quiere jugar y si no, no pasa nada. Y se queda tan tranquilo. ¿Qué opinará Andreas Hinkel?. Y más teniendo en cuenta que al brasileño se le ha revisado su contrato año tras año. ¿Podemos admitir como normal que los compromisos adquiridos y firmados sean papel mojado? Todo ello supone una falta de autoridad y de respeto al resto de la plantilla inimaginable en Juande hace siete días.
4º) Para colmo, se despacha a gusto con un futbolista, Chevantón, que el día anterior había cometido un grave acto de indisciplina: "si tengo que decirle la verdad lo hundiría. Le haría mucho daño. No lo voy a decir públicamente, si lo digo lo humillaría". Así, un acto de insubordinación, que debería haber sido castigado gravemente de puertas hacia dentro se responde con unas declaraciones explosivas que, otra vez, hacen daño, primero y económicamente al club que está buscándole una salida al charrúa.
¿Se imaginan ustedes el día que la pelotita no entre? Se hace necesario y urgente un cónclave del presidente con todos los profesionales del club en el que quede definitivamente claro cuáles son los objetivos marcados y cuál el camino trazado del que nadie ose apartarse.
Un mes después, el 28 de septiembre, se publicó la segunda entrega de esta miniserie "Así no, Juande (II)". Estaba claro que el de Pedro Muñoz continuaba tramando su traición. Escribí entonces:
El día en que José María del Nido apareció en la sala de prensa de la ciudad deportiva asegurando que Juande, después de sus flirteos con el Tottenham, iba a cumplir al menos el año de contrato firmado con el Sevilla, sentí un gran alivio. Ese día, el mejor entrenador de nuestra historia prometía centrarse únicamente en su trabajo en pos de la consecución de nuevos triunfos para la sociedad.
Un día después, tras la rueda de prensa del técnico en la que corroboraría su continuidad, supe, o mejor, presentí que me había equivocado. Ese Juande Ramos que todos conocíamos hasta entonces no parecía ya el mismo. Desgraciadamente no me equivoqué y aquella comparecencia pública ha sido "mejorada y ampliada" en sus posteriores apariciones ante los medios de comunicación.
Muchas han sido las actuaciones que no han satisfecho a los seguidores sevillistas: sus negociaciones en plena temporada con el club londinense al tiempo que niega al club que le paga la continuidad de las mismas; sus desafortunadas referencias a la afición -"a ver si sólo vamos a estar para coger la bandera cuando se gana algo", "los halagos me resbalan y las críticas también", "yo con esto (la crítica por las últimas alineaciones) me divierto mucho"-; sus públicas manifestaciones sobre la escasez de grandeza del club -"no somos el rey del mundo", "el 3-0 refleja fielmente las diferencias entre el Arsenal y el Sevilla", "al Sevilla le estábamos poniendo en un pedestal que no le correspondía"-... Todo ello supone un cúmulo de despropósitos en tan escaso espacio de tiempo de los que nunca esperábamos del gran técnico manchego.
... Si sigue divagando y distraído, buscando enemigos en rededor suyo, las metas que nos hemos fijado estarán cada vez más lejanas. De él y solamente de él depende, naturalmente con el necesario respaldo del consejo de administración y el reconocimiento de los aficionados. Mantenemos ese hilito de esperanza.
Aquel día, después de publicar esta segunda opinión, realicé una llamada telefónica. Responde mi interlocutor: - Paco... buenos días. - ¿Cuándo lo vas a echar?. - No es el momento. Es un gran entrenador, está nervioso porque los resultados no le acompañan...
Hasta aquí el inicio de una conversación privada. Aquel día barrunté que el, sin duda, mejor entrenador de nuestra historia, nos traicionaría. No era difícil saberlo. Juande no era el mismo: las ruedas de prensa, sus hasta entonces inhabituales gracietas, las descalificaciones públicas de profesionales a sus órdenes, sus contradicciones constantes. No, no era el mismo. A los ojos de muchos había descarrilado. Las últimas alineaciones, las erráticos y erróneas sustituciones durante los partidos... Este no era el Juande que habíamos conocido.
Se ha perdido un mes, si no dos, y mañana tomará la batuta un técnico con una ilusión y un sevillismo a prueba de bombas. Se va, por dinero, el mejor entrenador que hemos conocido. Lo mismo pensábamos cuando se despidió Caparrós. Dos técnicos a los que se les ha encasquetado el birrete de únicos artífices del éxito del Sevilla, minusvalorando el equipo puesto a sus órdenes ¿Por qué Manolo Jiménez no puede convertirse en el mejor entrenador de nuestra historia? Tendrá a su disposición una de las mejores plantillas del fútbol mundial, pero tendrá también ojo avizor a una afición extremadamente exigente con los nuestros y muy blandita con los foráneos. Somos así.
Una vez más, el escudo y nuestra bandera son lo único importante. ¡Viva el Sevilla!"
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Martes 14/10/08 ¿Incidentes en el Calderón? (por Francisco Romero)
Resulta que hoy, incluso los que nos entretenemos todos los días en querer conocer noticias del mundo del fútbol, nos enteramos que en el enfrentamiento de la Champions entre el Atlético de Madrid y el Olympique de Marsella se produjeron unos terribles incidentes que han sido saldados por la Uefa con la sanción al club colchonero con una multa de 150.000 euros y la clausura de su estadio durante tres partidos, además de la prohibición para su entrenador (muy interesante este video) de dirigir desde el banquillo a su equipo por dos encuentros.
Pero, ¿qué ha ocurrido, qué fue lo que pasó si he visto regularmente la información deportiva de Antena 3, de Tele 5, de Televisión Española, de "la nuestra"... si he escuchado casi a diario a "los monstruos" de la radiodifusión española... si he leído casi todos los diarios nacionales... si he visitado el sitio web del Marca, del As... y sólo, muy en pequeñito, hablaban de unos incidentes al comienzo del partido con hinchas franceses? Pues sencillamente que estos defensores del derecho, de las buenas costumbres y de la convivencia SE HAN CALLADO TODA LA VERDAD. Naturalmente, no se trataba del Sevilla, o del Betis. Los incidentes -gravísimos, ahora lo sabemos- ocurrieron en el Vicente Calderón, en la casa de ese equipo gracioso y simpático de la capital de España y, claro, tiene que imperar la ley del silencio. Resulta que en medios franceses puede hoy leerse al entrenador del Olympique: "Acogemos con satisfacción que la UEFA haya trabajado con rapidez. Es lógico castigar al Atlético de Madrid porque la violencia y el racismo no tienen cabida en un estadio. Con esta decisión siempre se podrá decir que la UEFA no ha hecho oídos sordos y esta vez ha cambiado la débil actitud mostrada ante el caso del Zenith". Por su parte, Mathieu Valbuena ha manifestado: "Personalmente, los insultos que se escucharon me conmovieron. Los insultos yo ya los había recibido en el césped, pero provenían de aficionados o jugadores. Lo que es inaceptable, francamente, es que vengan dirigidos del entrenador. No veo a Eric Gerets (entrenador O.M.) insultando a un oponente". Así que todos nuestros "amigüitos" del cuarto poder nos han querido ocultar lo que para los que hemos estado allí resulta una evidencia: que en los estadios de la capital de España -no sólo en el Manzanares- se gritan continuamente consignas xenófobas, que la presión a la que se somete a los equipos visitantes traspasa mil veces la línea de lo tolerable y que con el club colchonero no se quiere hacer la chanza que -bien merecida en otros casos- se vierte sobre los clubes sevillanos. ¿Es posible que hoy se esté defendiendo en todos esos medios que los hechos sancionados por la Uefa son pura invención del organismo deportivo europeo? ¡Puerca manipulación, asquerosa desinformación! Y todavía damos lecciones de Democracia a La France. |
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Martes 16/09/08 ¿Y esta flor... quién la riega? (por Francisco Romero)
Un hombre de un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo, acompañado de Sancho, su fiel escudero, traicionando a los suyos por el vil metal, de mercenarios marcharon a las guerras de Inglaterra. Los mensajes que llegan de aquellas lejanas tierras pregonan que, ya en la retaguardia, reculan hacia el abismo embestidos por un ejército con enormes ansias de vengar la entulsticia forastera: "... se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el celebro de manera que vino a perder el juicio."
- ¡Señor, señor... con lo bonito que pintaba todo... pero ya le decía a vuesa merced que nos estrellaríamos seguro! - La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres." - Pues, señor, con nuestra aventura perdimos la libertad al refugiarnos en una isla sin posible escapatoria, encerrados entre extranjeros que sólo piensan en su victoria y no en la nuestra, que nos daban golpecitos en la espalda cuando no nos conocían y que ahora, cuando hemos mostrado todas nuestras cartas, nos empujan terraplén abajo; y, para colmo, mi señor, la honra ya la perdimos cuando abandonamos España, ¿qué nos queda? - La avaricia, Sancho, nos queda la avaricia. Cambiamos cincuenta vellones por cincuenta monedas de oro y, aunque apesadumbrados, con los bolsillos llenos, algún día más próximo que lejano -si la fortuna no remedia esto- volveremos a La Mancha. Allí nos esperan los pregoneros, charlatanes y bufones que reían y continuarán riendo nuestras gracietas; sobrados vamos de oro, la hambruna allí no ha pasado, más aún viven un “periodo de desaceleración” o, mejor dicho, de “dificultad económica seria" y nos lo volveremos a ganar por un plato de lentejas. La flor marchita que luce su solapa espera un urgente riego que la haga resurgir con todo su esplendor. Los jardineros de González Abreu Street -y otros bienpagaos- están prestos a intervenir. |
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Miércoles 10/09/08 Fútbol, banderas y politiqueo (por Francisco Romero)
Otra vez la misma historia, la polémica de los últimos septiembres que en el Sevilla han sido: El club nervionense ha adquirido en los últimos años un prodigioso caché en toda España con el asunto de la banderita rojigualda. Desde la mítica final de Eindhoven hasta la última de Mónaco los aficionados al fútbol de este país se han visto representados en Europa por un equipo, el Sevilla F.C., que se ha vanagloriado de su condición de español, haciendo pública ostentación de ello. El Sevilla presume de su españolidad y, con él, millones de ciudadanos se han sentido sevillistas en estas ocasiones puntuales, lo que ha servido para que muchos de ellos permanezcan fieles de por vida a los colores sevillistas.
La culpa, sin duda, la ha tenido el Departamento de Marketing del club que -haciendo suyas las palabras del presidente: “sevillistas en Sevilla, sevillanos en Andalucía, andaluces en España y españoles en Europa”- inició una apuesta por abrazar, “sí o sí”, el sentimiento de tanta gente en torno a una nación con legítimas ambiciones de presumir de ello gracias a un club que ganaba todo lo que disputaba con la bandera española en su indumentaria. Es cierto que la pelotita entró y ello contribuyó al éxito. De otras cosas hablaríamos ahora si la suerte hubiera sido esquiva. Mientras otros clubes se unen a la moda copiando al innovador Sevilla (Real Madrid, Atlético, Málaga...) algunos de los nuestros parecen haberse cansado de tanta banderita o, quizá, siempre lo han estado. Para muestra, el botón del incansable grupo Biris Norte Ultras SFC, que ha emitido el siguiente comunicado: "El Sevillismo quiere sus camisetas rojas y blancas. En Europa nadie conoce nuestra equipación ni nuestros colores. No queremos trofeos de entidades de sospechosos orígenes como Denaes. Queremos nuestros colores. Empezaron por una bandera pequeña, y ya ocupa gran parte de la camiseta. Desde Biris Norte, pedimos lo mismo de siempre, boicot a estas camisetas como se hizo con la segunda de champions. El "éxito de ventas" que tuvo ha provocado que la regalen este año. Basta ya!" Se puede estar de acuerdo, o no, con la estrategia de las camisetas sevillistas o con la del precio de los abonos o con los cánticos del Gol Norte y sus emblemas, pero quienes se arrogan, en un politiqueo barato, la representación del sevillismo (“conmigo o contra mi”) dejan traslucir unas conductas muy cercanas al totalitarismo que dicen aborrecer. Valen por tanto todas las opiniones, todas las críticas, todos los halagos, pero sin pretender en ninguno de los casos hablar en nombre de un sevillismo plural, numeroso y múltiple. Quienes anteponen sus sentimientos políticos a los deportivos están en su derecho. Ahí están los parlamentos, los partidos políticos y los sindicatos para que dejen a los sevillistas con su Sevilla en paz. |
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Miércoles 21/05/08 Por la reconciliación familiar, ¡Jiménez vete ya! (por Francisco Romero)
En una entrevista, la pasada semana, Maresca sentenció como el italiano sabe hacerlo. Tras el oportuno prefacio del interlocutor dorándole la píldora: “Tenéis un equipazo, sois mejores que el Villarreal y que el Atlético de Madrid… ¿qué ha pasado para no entrar en Champions?, la respuesta del transalpino: ¡Muy fácil, es que no siempre ganan los mejores! La cara de Mortadelo para verla… Muchos de los que hemos vivido la travesía del desierto de las últimas décadas del Sevilla F.C. y que tenemos la inmensa fortuna de disfrutar del Sevilla actual, nos preguntábamos, desde la cima de la gloria, desde la continúa borrachera de éxitos, cuánto tardaría en llegar esa segura época de las vacas flacas, ese tremendo momento de la monumental resaca que nos devolviera, siquiera por poco tiempo, a los tiempos pretéritos al 10 de mayo de Eindhoven. Tras el exitazo continúo ya camino de los tres años, en pleno éxtasis, nos seguíamos preguntando qué ocurriría en el club y en su entorno llegado ese inevitable momento en el que los éxitos no fueran tales, las finales se perdieran, e, incluso, no hubiera finales. Sorprendentemente, objetivamente, ese momento no ha llegado ni por asomo. Hemos finalizado quintos en la liga con los mismos puntos que el cuarto y a tres del F.C. Barcelona. Hemos sido eliminados de la Liga de Campeones y de la Copa del Rey sin ser inferiores en el marcador y sin perder un solo partido de las eliminatorias. Sin embargo, infelices de nosotros, buenazos en el fondo, inocentes como cubos sin asas, observamos atónitos cómo la inmensa mayoría de los que mecen conciencias de gente ayuna de criterio y muchos de nuestros hermanos en el sentimiento rojo y blanco no han podido aguantar más. Unos -la mayoría, por sus incontrovertibles colores, otros, “sevillistas” como nosotros, por su, para ellos, ya extremadamente prolongada aportación al club- aprovechan cualquier situación pretendiendo la desestabilización permanente. Y, especialmente, han encontrado un sujeto paciente para convertirle en el blanco de todas sus críticas: el entrenador Manolo Jiménez, el mismo que cogió las riendas del equipo en la octava jornada liguera -tras la traición del Iscariote- cuando flirteaba con los mediocres en los deshonrosos puestos de la clasificación y que lo ha colocado en Europa por quinto año consecutivo a pesar de los pesares. Pero tranquilos, a la mayor parte de ellos no lo tendremos en el asiento de al lado la próxima temporada. Por entonces habrán dado por amortizada su aportación y su “cariño” al Sevilla. Tres años, algo más de medio lustro, es mucho tiempo disculpándose ante la parienta: “este año es el último, esto no va a durar toda la vida… ”. No alcanzar la Champions os ha venido de perilla en pos de la reconciliación familiar… para colmo no tenéis la disculpa de la subida de precio de los abonos… ¡Adiós y hasta la próxima, cuando con la aportación de los fieles de siempre volvamos a alcanzar la cúspide en la que –vosotros, vencedores natos- pretendéis vivir permanentemente! ¿O no? |
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Miércoles 14/05/08 Final de la Copa de la UEFA... ¿Y qué hago yo aquí? (por Francisco Romero)
Llego a casa a eso de las nueve de la tarde, conecto la televisión, comienza el zapeo correspondiente y... reacciono en ese momento: ¡ostras, la Final de la Copa de la UEFA! Antena 3 transmite la finalísima de la competición europea entre el Zenit de San Petersburgo y el Glasgow Rangers y, tras unos instantes de titubeo, acabo sentándome ante la pantalla, mientras, sin pretenderlo, comienzan a pasar por mi cabeza las imágenes, los sentimientos... el gozo en definitiva de todo lo vivido y disfrutado en Eindhoven y en Glasgow: EINDHOVEN 2006: (01) (02) (03) (04) (05) (06) (07) (08) (09) (10) (11) (12) (13) (14) (15) (16) (17) (18) (19) (20) (21) (22) (23) (24) (25) (26) (27) (28) (29) (30) (31) (32) (V.01) (V.02) (V.03) (V.04) (V.05) (V.06) (V.07) (V.08) (V.09) (V.10) (V.11) (V.12) (V.13) GLASGOW 2007: (01) (02) (03) (04) (05) (06) (07) (08) (09) (10) (11) (12) (13) (14) (15) (16) (17) (18) (19) (20) (21) (22) (23) Una final de la Copa de la UEFA... ¿y qué hago yo aquí? es la pregunta automática e inmediata. La respuesta también es rápida: claro, este año no la hemos jugado... pero el año que viene sí y ese preciado trofeo, esa copa que nos cambió la vida -y que mientras escribo no tiene dueño aún- descansará durante unos meses en la capital escocesa o en la antigua Stalingrado, pero esa joya de plata bien sabe -como sabemos todos- que se trata de una circunstancia temporal porque su destino será muy pronto las vitrinas de la sala de trofeos del Ramón Sánchez Pizjuán, tras nuestra segura visita en mayo de 2009 al Fenerbhaçe Sukru Saracoglu de Estambul. ¿A que sí? |
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Miércoles 16/04/08 ¡Que gane el que perdió! (por Francisco Romero)
La noticia deportiva en los telediarios de hoy ha sido, sin duda, una imagen de S.M. El Rey en la que, a preguntas de los periodistas sobre quien ganará esta noche la final de la Copa que lleva su nombre, ha respondido alegremente: "¡Que gane el que perdió!" en una clara referencia al Getafe que, en su presencia, salió derrotado el pasado jueves frente al Bayern de Munich en los cuartos de final de la Uefa Cup 2008. También podía entenderse como un deseo de que ganara la Copa "el (equipo) que la perdió" la pasada temporada a manos del club más grande del Sur de España. Cualquiera que fuere el pensamiento del monarca, está claro que ha errado superlativamente manifestando un deseo personal sobre el destinatario final del galardón que ha de entregar esta noche. Pongámonos en la piel de los seguidores valencianistas ¿Sería una exageración que el equipo no se presentara esta noche a disputar la final y que se le entregara el trofeo al otro equipo -ya son tres- protegido nauseabundamente por la división mediático-galáctica? ¿sería otra exageración, quizá superior, que el equipo valencianista, tras saltar al césped, hiciera una sentada para manifestar su desazón? o, posiblemente, ¿sería otra exageración monumental que el Valencia disputara el partido a cara de perro como si le fuera la vida en ello, venciera al Getafe y sus jugadores se retiraran al vestuario despreciando el trofeo que habrían ganado en el campo? Está claro que nada de esto va a ocurrir, pero ya sólo nos faltaba que el primero de los españoles se ponga al frente de la inmunda pandilla que mangonea desde los despachos y desde la propaganda al fútbol español. ¡Además de serlo... hay que parecerlo! |
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Sábado 08/03/08 Reflexiones tras la Champions (por Francisco Romero)
Ya llegó, o parece próximo el día mil veces anunciado. El día del desastre, de la derrota absoluta, del descrédito, del insulto, de la descalificación, del desdoro… Pasito atrás, fin de ciclo… manidas frases “reverdecen” más de treinta meses después en el estrellado (de estrella) horizonte sevillista. El 3 de septiembre de 1997 tuve un mal presentimiento cuando, en compañía de Ernesto López de Rueda y de Luis Marín, comenzaba a abandonar el Estadio Municipal de Lepe en los instantes finales del partido de ida de la primera eliminatoria copera de aquel año entre el Isla Cristina y el Sevilla F.C. que ganaba el Sevilla 0-2: nos encontrábamos, camino de la salida, a la altura del área sevillista, cuando el trencilla de turno se inventó un penalti que supuso el único gol local. En ese instante se lo comenté a mis acompañantes, no sin cierta sorna: “no me ha gustado un pelo lo que ha ocurrido, ojalá no nos acordemos de esto”. No me equivoqué: una semana después, el Isla Cristina, con diez jugadores durante casi 80 minutos, nos apeó de la competición de la Copa del Rey al vencer en la bombonera por 2-3. Algo muy parecido presentí el pasado 20 de febrero cuando Semih a dos minutos del final nos hizo el tercer gol en Estambul: el resultado final de la ida (3-2) no reflejaba lo ocurrido en el terreno de juego; el Sevilla había sido superior pero, al mismo tiempo, los guarismos del marcador señalaban un resultado que pudiera parecer fácil para la vuelta pero que, como después se demostró, era ciertamente engañoso. Se quiso vestir al Sánchez Pizjuán con las mismas galas que el Sürkü Saraçoglu de Estambul. Se anunció que el “infierno” turco quedaría en pañales al lado de las amarguras que impone la bombonera… bla, bla, bla, nada de nada.
Increíble todo lo acontecido desde el inicio con los dos goles en nueve minutos a la forma en que finalmente entregamos, todos, la cuchara, pasando por el increíble conformismo de afición y equipo durante todo el segundo tiempo. Examinado lo acontecido con cierta perspectiva, pareciera que el tercer gol de Kanouté y el inmediato descanso supusieron el comienzo del fin de las aspiraciones sevillistas. El frío meteorológico (frente polar que en ese momento hacía su aparición) llevó el conformismo a todos convirtiéndose en un aterrador frío ambiental. El bocadillo y la cervecita de las gradas hicieron el resto: la panza llena y las manos enguantadas. ¿Infierno nervionense? Nos estábamos jugando, por segunda vez en nuestra historia, el pase a cuartos de la más grande competición europea y ni los profesionales ni la afición reaccionaron como el momento merecía. Puede parecer una boutade. Pero cada vez estoy más seguro que sobró el gol de Kanouté, sobretodo por el momento en que se produjo, al final del primer tiempo. Un 2-1 en el descanso nos hubiera mantenido a todos ojo avizor, en alerta: a los jugadores atentos a cada una de las situaciones; a la afición alentando, estimulando, apoyando y sin bajar la guardia durante los siguientes 45 minutos… Es decir, algo parecido al jueves de feria frente al Shalke 04. El conformismo y la relajación nos enredó a todos y, así, tiramos incomprensiblemente por la borda, tantas y tantas ilusiones íntimamente confiadas. De todas formas, qué diferencia de exigencias las de este Sevilla: estamos tremendamente fastidiados porque no hemos llegado por segunda vez en nuestra historia a cuartos de final de la máxima competición continental, después de haber cosechado cinco títulos en 18 meses, tres de ellos europeos. ¿Cómo tendríamos que estar los que vivimos aquel Sevilla-Isla Cristina o aquellos Sevilla-Guetxo o Sevilla-Algeciras? Hasta en la contrariedad existen categorías… Nos hemos acostumbrado a ganar, a ganar y a ganar. Por cierto, ¿desde cuándo dirige Manolo Jiménez al Real de Madrid? ¿quién si no ha podido llevar al equipo de La Castellana a obtener el mismo resultado en la Champions League? Eso es cosa de Jiménez, seguro. Y Jiménez ha explotado hoy. Es cierto que a estas alturas no ha demostrado todo lo que se espera de él, pero no es menos cierto que se le ha estado juzgado desde antes de tomar posesión de su cargo. La labor del actual entrenador del Sevilla hay que compararla con la del Juande de esta misma temporada; de las puertas del descenso a las puertas de Europa sin apoyo alguno y con casi todos en contra. Otros entrenadores, alguno muy cercano, que siguen jugando peligrosamente en los lugares innobles de la clasificación parecieran que fueran gemelos de Menotti. Esta temporada, hemos conseguido un título, seguimos con auténticas aspiraciones para conseguir la meta fijada para la liga y estamos fuera de dos competiciones (la Copa y la Champions League) sin haber sido superados en el marcador en ninguna de ellas: el valor doble de los goles, en el primer caso, frente al F.C. Barcelona, y la lotería de los penaltis, en el segundo, frente al Fenerbhaçe, nos han apeado de ambas competiciones. Ahora es el momento en que todos, en esta sociedad ventajista sevillana, declaran conocer a un primo o a un conocido de un cuñado de una prima hermana que es íntimo amigo de tal jugador, que es el director de la sucursal de este otro futbolista, que su hija va a nadar con la sobrina-nieta de este otro directivo y… curiosamente todos coinciden: “es natural lo que está pasando: los jugadores no tragan a Jiménez, Antonio Álvarez no se habla con él, la papilla que ahora toman es de horchata… ”. Curiosamente, ninguno apareció al día siguiente de la manita al Zaragoza. |
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Lunes 28/01/08 Alvarado somos todos (por Francisco Romero)
La polémica está servida. Jesús Alvarado, al que no tengo el placer de conocer, valientemente como siempre, divulgó ayer a los cuatro vientos en su visitadísima web las ofensivas y repugnantes palabras del entrenador del Osasuna, Ziganda, tras la finalización del encuentro del pasado sábado entre el Sevilla y el Osasuna. Palabras que, también audazmente y con igual valentía, recoge la edición de hoy del Diario de Sevilla en un acto apreciable por muchos y diversos motivos. Principalmente, por la cobarde y asustadiza huida de la noticia de la inmensa totalidad de los medios de comunicación sevillanos.
¿Se acuerdan del tiempo que tardaron, otrora, estos intrépidos reporterillos en hacer públicas las acusaciones del Atlético de Madrid por los presuntos insultos que Palop les profirió a la puerta de los vestuarios de Nervión? ¿Quién fue testigo de aquellas supuestas injurias? Naturalmente, aún hoy se desconoce, pero ellos, entonces, enarbolaron como un solo hombre, la bandera del hecho noticiable porque el afectado era un ¿poderoso? equipo de la capital de España.
Sin embargo, la jugada actual, con el silencio cómplice de la práctica totalidad de los medios de comunicación sevillanos, con la honrosa excepción citada, está clara: ha llegado el momento de vengarse de esa persona que desde su sitio de internet -defendiendo el sentimiento sevillista y los embates y las desahogadas ofensas a nuestro club de estos impresentables- ha puesto en jaque y ha desmontado todos y cada una de sus patrañas.
Como los buitres, acechando y esperando el mejor momento, en espera de su preciada carroña, estos insolentes personajes pretenden arramblar con la imagen y el buen nombre de Alvarado. Pero Jesús debe saber, en estos -seguro- ingratos momentos por los que algunos también hemos discurrido, que no está sólo. Estoy seguro que los que escucharon la basura que salió de la boca del técnico osasunista están prestos y dispuestos a declarar donde sea necesario toda la verdad. Las propias palabras del técnico pidiendo perdón, tras el partido y al día siguiente, con una extraña nerviosera a flor de piel resulta la prueba evidente de su culpabilidad (excusatio non petita, accusatio manifesta).
Somos grandes, Jesús, y tú, particularmente, eres enormemente grande con tus virtudes y con tus defectos, y ese es el gran problema. No te engañes. Si fueses el humilde gacetillero de una desconocida web de un equipo de segunda, o casi, nada de esto hubiera tenido trascendencia. El problema, el gran problema, es el Sevilla Fútbol Club y los sevillistas como tú que no se arredran ante la ignominia, el insulto, el agravio, la descalificación y el ultraje de los poderosos grupos de comunicación de este país y sus vasallos de provincias.
Aunque fuera por esa sola razón debes saber que no estás sólo, que claramente trasciende de todo este embrollo que testigos presenciales te hicieron llegar lo que era una información, una asquerosa pesquisa, pero que necesariamente, para que llegara a adquirir la categoría de noticia, había que difundir. Lo mismo que otros muchos callan no porque no la supieran al dedillo como tú, como en sus propios medios han reconocido, sino porque pretenden llegado el momento de tu crucifixión en la plaza pública. Es excesiva esa bilis mal digerida que rebosa por sus comisuras. Como profetas no tienen precio, son muchos los meses de éxitos del Sevilla y de su presidente ¡ay, lo que eso duele!, son demasiados los recientes títulos que se amontonan en nuestras vitrinas... y es enorme esa grandeza -todavía más colosal- cantada y contada por ese gran referente del sevillismo en el que, lo quieras o no, te has convertido.
Por eso, ahora más que nunca, Alvarado somos todos.
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Jueves 20/12/07 Desvergüenza y manipulación (por Francisco Romero)
Una parte significativa de la prensa "deportiva" sevillana, aprovechando la coyuntura, viene coceando sin pudor sobre los profesionales del Sevilla y el Sevilla mismo todos los golpes que pretenden dar sobre el rostro de José María del Nido por los dolores de barriga que la bilis largamente acumulada les ha producido.
Algunos redactores de Estadio Deportivo, As, Muchodeporte, Radio Marca, El Desmarque, Punto Radio y Radio Sevilla, no necesariamente en este orden, se han convertido en desvergonzados e implacables manipuladores de la actualidad del Sevilla Fútbol Club.
Significados seguidores del equipo menor de la ciudad y sevillistas pancistas conforman las nóminas de cada uno de los citados medios; y no todos, por tener un color u otro, son necesariamente iguales. Destacan especialmente por su acusada "delniditis" José María Calado, Rafael Almansa, Lucas Haurie, Miguel Angel Chazarri, Manolo Aguilar, Paco Cepeda, Agustín Varela y Víctor Fernández (me dejo alguno atrás, seguro). Curiosamente, de los nombrados, cinco son sevillistas, dos del lado oscuro y un "gallego" al que le resbala todo.
El Sevilla Fútbol Club como institución y sus profesionales, especialmente Manolo Jiménez o Aquivaldo Mosquera (no hace mucho lo fueron Daniel Alves o Luis Fabiano) están recibiendo los palos que a estos tergiversadores les encantaría encasquetar al presidente sevillista.
Lo de ayer en los citados medios (para muestra un botón) es de juzgado de guardia. Basta leer titulares como este o escuchar programas como el "Libre y Directo" de Radio Sevilla de hoy -"Si algo pasa, está la SER" (para manipularlo todo)- para acabar completamente convencidos de la calaña de la mayor parte de estos personajes.
He escuchado íntegramente la rueda de prensa de ayer de Manolo Jiménez y hasta en dos ocasiones, machaconamente, dos periodistas le insistían, textualmente, sobre la "falta de respeto del técnico del Racing", que el día antes había hecho unas declaraciones, claramente provocada por los mismos medios, en el sentido de que le agradaría en el futuro entrenar al Sevilla. Y Jiménez, inocente como un niño, cae en la trampa y suelta la frase que estaban esperando: "la falta de respeto no la voy a avivar yo".
De esta manera, las palabras de un Manolo Jiménez que, con su expresión, quería dejar zanjado el asunto, sin darle más importancia, se sacan del contexto. Santiago Ortega le hace escuchar a Marcelino exactamente las palabras entrecomilladas, sin hacer referencia alguna al tono del diálogo previo que se mantenía y el técnico cántabro, igualmente traicionado, se extraña lógicamente. Digno de resaltar es el programa realizado a la misma hora por la redacción de Onda Cero en el que ha podido escucharse claramente la respuesta de Jiménez pero también, en todo su contexto, las malintencionadas preguntas de los periodistas citados, como los propios componentes de esta redacción reconocían.
La técnica empleada (otra vez) por el Jefe de Deportes de Radio Sevilla es un claro ejemplo de la manipulación y la desvergüenza que presiden las actuaciones de este grupúsculo. Como la pelotita liguera siga sin entrar...
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Lunes 19/11/07 Sevillistas por el mundo (por Francisco Romero)
Con el nombre del entrañable y seguidísimo programa que los viernes presenta y dirige en Sevilla Fútbol Club Radio Jesús Alvarado, llegan a esta sección unas cuantas fotos del viaje que acabamos de realizar a Italia para celebrar, el pasado 17 de noviembre, las Bodas de Oro de Fernando y Angeles, dos fabulosos sevillistas, accionistas y socios del club, progenitores de una saga compuesta por tres hijos y ocho nietos, todos seguidores del Sevilla Fútbol Club, accionistas y abonados del mejor equipo del mundo. A ellos le agradecemos continuamente que, desde la cuna, nos guiaran por esa entrañable senda del sentimiento rojo y blanco. Y, naturalmente, una conmemoración así merecía la presencia de los símbolos del mejor equipo del mundo.
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Viernes 26/10/07 Así no, Juande (y III) (por Francisco Romero)
Hace dos meses, el pasado 23 de agosto, cuando escribí la primera entrega de esta miniserie que titulé "Así no, Juande", estaba convencido que habría que escribir más pronto que tarde, a modo de epílogo, las líneas que ahora me dispongo a rasguear.
Aquel día decía, escrito está, algunas cosas sobre el técnico manchego:
1º) Manifiesta públicamente que ha rechazado una oferta del Sevilla y que no se hablará más de su renovación hasta junio de 2008 porque ahora quiere centrarse únicamente en las competiciones oficiales. Sin embargo ha mantenido contactos con el Tottenham londinense, bien sea para la próxima temporada, bien –lo que es peor- para la inminente.
2º) Públicamente da el visto bueno al probable fichaje de Kone: "Me gusta mucho, con esa intención se ficha... ". Así, contrariamente a lo que ha sido norma en el club de no anunciar los fichajes hasta que se han consumado, el entrenador da por prácticamente finiquitado el mismo, con las seguras repercusiones económicas que tal afirmación puede tener, pues refuerza la posición del PSV, club que tratará de conseguir lógica ventaja a las palabras del técnico sevillista.
3º) Dice comprender a Daniel Alves: "Cualquier persona que esté trabajando y cobra una cantidad y viene otra empresa y le dice que le paga seis veces más -y como profesional tiene la posibilidad de resolver su futuro- es lógico que quiera aceptar; cuanto antes se solucione mucho mejor". Por lo pronto, "si él quiere jugar, jugará, pero si no quiere no lo hará. Si psicológicamente no está preparado no podrá jugar". Es decir, Daniel Alves jugará si quiere jugar y si no, no pasa nada. Y se queda tan tranquilo. ¿Qué opinará Andreas Hinkel?. Y más teniendo en cuenta que al brasileño se le ha revisado su contrato año tras año. ¿Podemos admitir como normal que los compromisos adquiridos y firmados sean papel mojado? Todo ello supone una falta de autoridad y de respeto al resto de la plantilla inimaginable en Juande hace siete días.
4º) Para colmo, se despacha a gusto con un futbolista, Chevantón, que el día anterior había cometido un grave acto de indisciplina: "si tengo que decirle la verdad lo hundiría. Le haría mucho daño. No lo voy a decir públicamente, si lo digo lo humillaría". Así, un acto de insubordinación, que debería haber sido castigado gravemente de puertas hacia dentro se responde con unas declaraciones explosivas que, otra vez, hacen daño, primero y económicamente al club que está buscándole una salida al charrúa.
¿Se imaginan ustedes el día que la pelotita no entre? Se hace necesario y urgente un cónclave del presidente con todos los profesionales del club en el que quede definitivamente claro cuáles son los objetivos marcados y cuál el camino trazado del que nadie ose apartarse.
Un mes después, el 28 de septiembre, se publicó la segunda entrega de esta miniserie "Así no, Juande (II)". Estaba claro que el de Pedro Muñoz continuaba tramando su traición. Escribí entonces:
El día en que José María del Nido apareció en la sala de prensa de la ciudad deportiva asegurando que Juande, después de sus flirteos con el Tottenham, iba a cumplir al menos el año de contrato firmado con el Sevilla, sentí un gran alivio. Ese día, el mejor entrenador de nuestra historia prometía centrarse únicamente en su trabajo en pos de la consecución de nuevos triunfos para la sociedad.
Un día después, tras la rueda de prensa del técnico en la que corroboraría su continuidad, supe, o mejor, presentí que me había equivocado. Ese Juande Ramos que todos conocíamos hasta entonces no parecía ya el mismo. Desgraciadamente no me equivoqué y aquella comparecencia pública ha sido "mejorada y ampliada" en sus posteriores apariciones ante los medios de comunicación.
Muchas han sido las actuaciones que no han satisfecho a los seguidores sevillistas: sus negociaciones en plena temporada con el club londinense al tiempo que niega al club que le paga la continuidad de las mismas; sus desafortunadas referencias a la afición -"a ver si sólo vamos a estar para coger la bandera cuando se gana algo", "los halagos me resbalan y las críticas también", "yo con esto (la crítica por las últimas alineaciones) me divierto mucho"-; sus públicas manifestaciones sobre la escasez de grandeza del club -"no somos el rey del mundo", "el 3-0 refleja fielmente las diferencias entre el Arsenal y el Sevilla", "al Sevilla le estábamos poniendo en un pedestal que no le correspondía"-... Todo ello supone un cúmulo de despropósitos en tan escaso espacio de tiempo de los que nunca esperábamos del gran técnico manchego.
... Si sigue divagando y distraído, buscando enemigos en rededor suyo, las metas que nos hemos fijado estarán cada vez más lejanas. De él y solamente de él depende, naturalmente con el necesario respaldo del consejo de administración y el reconocimiento de los aficionados. Mantenemos ese hilito de esperanza.
Aquel día, después de publicar esta segunda opinión, realicé una llamada telefónica. Responde mi interlocutor: - Paco... buenos días. - ¿Cuándo lo vas a echar?. - No es el momento. Es un gran entrenador, está nervioso porque los resultados no le acompañan...
Hasta aquí el inicio de una conversación privada. Aquel día barrunté que el, sin duda, mejor entrenador de nuestra historia, nos traicionaría. No era difícil saberlo. Juande no era el mismo: las ruedas de prensa, sus hasta entonces inhabituales gracietas, las descalificaciones públicas de profesionales a sus órdenes, sus contradicciones constantes. No, no era el mismo. A los ojos de muchos había descarrilado. Las últimas alineaciones, las erráticos y erróneas sustituciones durante los partidos... Este no era el Juande que habíamos conocido.
Se ha perdido un mes, si no dos, y mañana tomará la batuta un técnico con una ilusión y un sevillismo a prueba de bombas. Se va, por dinero, el mejor entrenador que hemos conocido. Lo mismo pensábamos cuando se despidió Caparrós. Dos técnicos a los que se les ha encasquetado el birrete de únicos artífices del éxito del Sevilla, minusvalorando el equipo puesto a sus órdenes ¿Por qué Manolo Jiménez no puede convertirse en el mejor entrenador de nuestra historia? Tendrá a su disposición una de las mejores plantillas del fútbol mundial, pero tendrá también ojo avizor a una afición extremadamente exigente con los nuestros y muy blandita con los foráneos. Somos así.
Una vez más, el escudo y nuestra bandera son lo único importante. ¡Viva el Sevilla!
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Viernes 28/09/07 Así no, Juande (II) (por Francisco Romero)
No escribo ahora, tras tres derrotas consecutivas. Es más, aparco el caprichoso devenir deportivo que unas veces nos tiene en las alturas y otras, las menos afortunadamente, nos sitúa en lugares que no nos corresponden. Hace algo más de un mes, el 23 de agosto, escribía en este sitio una opinión titulada "Así no, Juande". No barruntaba por entonces que aquella sólo sería el comienzo de una serie de comentarios que hoy tiene su continuidad y que, todo apunta, no será el último.
El día en que José María del Nido apareció en la sala de prensa de la ciudad deportiva asegurando que Juande, después de sus flirteos con el Tottenham, iba a cumplir al menos el año de contrato firmado con el Sevilla, sentí un gran alivio. Ese día, el mejor entrenador de nuestra historia prometía centrarse únicamente en su trabajo en pos de la consecución de nuevos triunfos para la sociedad.
Un día después, tras la rueda de prensa del técnico en la que corroboraría su continuidad, supe, o mejor, presentí que me había equivocado. Ese Juande Ramos que todos conocíamos hasta entonces no parecía ya el mismo. Desgraciadamente no me equivoqué y aquella comparecencia pública ha sido "mejorada y ampliada" en sus posteriores apariciones ante los medios de comunicación.
Muchas han sido las actuaciones que no han satisfecho a los seguidores sevillistas: sus negociaciones en plena temporada con el club londinense al tiempo que niega al club que le paga la continuidad de las mismas; sus desafortunadas referencias a la afición -"a ver si sólo vamos a estar para coger la bandera cuando se gana algo", "los halagos me resbalan y las críticas también", "yo con esto (la crítica por las últimas alineaciones) me divierto mucho"-; sus públicas manifestaciones sobre la escasez de grandeza del club -"no somos el rey del mundo", "el 3-0 refleja fielmente las diferencias entre el Arsenal y el Sevilla", "al Sevilla le estábamos poniendo en un pedestal que no le correspondía"-; la descalificación pública de profesionales a sus órdenes, caso de Chevantón -"si tengo que decirle la verdad lo hundiría y prefiero no hacerlo, le haría mucho daño, no lo voy a decir públicamente, si lo digo lo humillaría"- o caso de Mosquera -"el chaval no estuvo muy afortunado pero espero que sea una circunstancia del juego"-; la descalificación tácita de aquellos con los que no cuenta, caso de Hinkel o de De Mul; el apoyo a otros que, caso de Alves, han echado al club el pulso más importante de su historia para finalmente perderlo... Todo ello supone un cúmulo de despropósitos en tan escaso espacio de tiempo de los que nunca esperábamos del gran técnico manchego.
Tiempo de sobra hay para retomar la situación. El que sigue siendo, y será por muchos años, el mejor técnico de nuestra más que centenaria historia ha de volver a tomar las riendas del grupo de idéntica forma a mostrado hasta ahora. Ha de demostrar, porque la tiene, toda su sapiencia ante la pizarra y demostrar a los seguidores sevillistas algo que ya sabemos: que habrán buenos entrenadores, que tendrán un gran reconocimiento, pero que tenemos la suerte de que el mejor de todos está con nosotros. Si se centra única y exclusivamente en eso, lo logrará, no en balde posee una de las mejores plantillas del fútbol español y europeo. Si sigue divagando y distraído, buscando enemigos en rededor suyo, las metas que nos hemos fijado estarán cada vez más lejanas. De él y solamente de él depende, naturalmente con el necesario respaldo del consejo de administración y el reconocimiento de los aficionados. Mantenemos ese hilito de esperanza.
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Jueves 23/08/07 Así no, Juande (por Francisco Romero)
Así no, Juande. Esas no son las formas ni las maneras de conducirse del entrenador más importante en la historia de nuestro club.
Seré siempre un defensor a ultranza de los métodos, de la profesionalidad y del resto de enormes virtudes que adornan el currículum futbolístico del técnico manchego.
Llegó con una difícil misión, casi imposible: hacer olvidar al entrenador sevillista más carismático de los últimos tiempos, el utrerano Joaquín Caparrós. Y lo ha conseguido con creces. ¿Quién iba a decir por aquel entonces que se convertiría en el técnico más laureado de nuestro más que centenaria historia, consiguiendo hasta el día de hoy cinco títulos, dos de ellos nacionales y tres continentales, y ante la cierta posibilidad de un sexto dentro de una semana en Mónaco?
Se ha publicado en multitud de ocasiones en este sitio nuestra perplejidad ante la ausencia de un reconocimiento masivo por parte de todos los estamentos sevillistas a la figura de este personaje que es ya un pedazo importante de la historia de nuestro club. Y principalmente -no hay por qué ocultarlo- por parte de la afición sevillista que, aún habiendo valorado sus logros, no ha impulsado una manifestación pública de afecto y cariño hacia él.
Pero lo cortés no quita lo valiente y Juande, fuera de los terrenos de juego, ha errado en demasía en los últimos cinco días y, especialmente, en su pública comparecencia de ayer y me explico:
1º) Manifiesta públicamente que ha rechazado una oferta del Sevilla y que no se hablará más de su renovación hasta junio de 2008 porque ahora quiere centrarse únicamente en las competiciones oficiales. Sin embargo ha mantenido contactos con el Tottenham londinense, bien sea para la próxima temporada, bien –lo que es peor- para la inminente.
2º) Públicamente da el visto bueno al probable fichaje de Kone: "Me gusta mucho, con esa intención se ficha. Luego siempre están los procesos de adaptación. Teóricamente es un futbolista que nos puede aportar cosas. Hay unas negociaciones, pero hasta que no esté el contrato firmado no podemos decir nada. Tenemos la ilusión de que se cierre. Es el típico jugador africano fuerte y rápido, tiene gol y asistencia. Si se adapta pronto nos puede ayudar". Así, contrariamente a lo que ha sido norma en el club de no anunciar los fichajes hasta que se han consumado, el entrenador da por prácticamente finiquitado el mismo, con las seguras repercusiones económicas que tal afirmación puede tener, pues refuerza la posición del PSV, club que tratará de conseguir lógica ventaja a las palabras del técnico sevillista.
3º) Dice comprender a Daniel Alves: "Cualquier persona que esté trabajando y cobra una cantidad y viene otra empresa y le dice que le paga seis veces más -y como profesional tiene la posibilidad de resolver su futuro- es lógico que quiera aceptar; cuanto antes se solucione mucho mejor". Por lo pronto, "si él quiere jugar, jugará, pero si no quiere no lo hará. Si psicológicamente no está preparado no podrá jugar. Yo lo pongo si lo veo en condiciones. Tengo que hablar con él y luego ya veremos". Es decir, Daniel Alves jugará si quiere jugar y si no, no pasa nada. Y se queda tan tranquilo. ¿Qué opinará Andreas Hinkel?. Y más teniendo en cuenta que al brasileño se le ha revisado su contrato año tras año. ¿Podemos admitir como normal que los compromisos adquiridos y firmados sean papel mojado? Todo ello supone una falta de autoridad y de respeto al resto de la plantilla inimaginable en Juande hace siete días.
4º) Para colmo, se despacha a gusto con un futbolista, Chevantón, que el día anterior había cometido un grave acto de indisciplina al criticar públicamente la falta de arrestos de Juande para decirle personalmente que no contaba con él: "es cierto que no he hablado con él, porque si tengo que decirle la verdad lo hundiría y prefiero que no. Le haría mucho daño. No lo voy a decir públicamente, si lo digo lo humillaría. Eso se lo digo al club, el club conoce la decisión". Así, un acto de insubordinación, que debería haber sido castigado gravemente de puertas hacia dentro se responde con unas declaraciones explosivas que, otra vez, hacen daño, primero y económicamente al club que está buscándole una salida al charrúa. ¿Qué equipo puede interesarse por él si su actual entrenador hace unas manifestaciones que lo hunden en la miseria más absoluta mientras dice que no quiere hacerlo?. Y |