EDITORIALES

UN REFLEJO DE LO QUE NOS UNE

Viernes 3 febrero 2017

Biri Biri más presente que nunca

La imagen del gambiano en cada rincón del estadio

El compromiso de Gol Norte solo es llevar en volandas a los nuestros

El Sevilla FC sorprendió a última hora de ayer a sus aficionados con un comunicado en el que manifestaba que la Comisión Estatal contra la Violencia, en el ejercicio de las competencias que le corresponden por delegación del Consejo Superior de Deportes y del Ministerio del Interior, “ha puesto en conocimiento del club que el Grupo Biris, o Biris Norte, ha protagonizado el suficiente número de incidentes violentos y desordenes públicos como para merecer la calificación de violento”, motivo por el que el club ha decidido “no permitir el acceso al Ramón Sánchez-Pizjuán de ninguna pancarta, bandera, o cualquier otro elemento de animación, que contenga, total o parcialmente, la terminología de “BIRIS” o “BIRIS NORTE”, sus siglas o sus símbolos identificativos”.

Parece claro que todo viene del ya famoso y lamentable suceso de la “Taberna El Papelón” del 22 de noviembre pasado, y del que -todo apunta- la policía y la justicia tienen indicios sobrados de que en el mismo participaron un determinado número de aficionados -y ya exabonados- del Sevilla FC con carnet de Gol Norte, los mismos que vienen haciendo un daño irreparable a la imagen del club.

Hechos igual de graves ocurrieron el pasado sábado en Barcelona sin que la trascendencia en los medios de comunicación haya sido la misma. Tampoco, la intervención de las autoridades ha alcanzado las cotas que se dieron en el asunto indicado, por no mencionar el archivo sin castigo del asesinato de una seguidor deportivista a manos de miembros del “Frente Atlético” que, para colmo, exhibían sus enseñas el pasado domingo en Vitoria sin persecución aparente.

Decía textualmente el pasado martes el diario El Demócrata Liberal: “¿Es que los improperios a una ciudad hermana, o a un club del barrio cercano, por parte de un grupo de descerebrados, no tienen idéntica respuesta en los majaretas de “la otra acera”? ¿Es que los macabros cánticos hacia un deportista tristemente fallecido han desaparecido de las inmediaciones del Manzanares? ¿Es que los tiernos calificativos (“yonkis y gitanos”) que continúan escuchándose en las cercanías de La Castellana son un alegato en contra de la violencia, el racismo, la xenofobia o la intolerancia? Todavía peor: ¿Es que cerca de El Bocho o de La Concha no continúan siendo habituales las prédicas y la exhibición de símbolos proetarras? ¿Es que los insultos e improperios al himno nacional o los cánticos de “independencia” que se escuchan un día sí y otro también en las cercanías de La Diagonal los días de partido, entre el ondear de banderas alegales, están amparados -como afirman sus defensores- en la libertad de expresión y no suponen una ofensa a toda una nación, además de un ataque directo a las leyes que nos rigen?”.

Con esta medida, el Estado lo que hace es solicitar a los responsables del club que desvinculen a la entidad de siniestros personajes, lo cual es tan natural como saludable. Y por supuesto, en ese sentido, hay que respaldar las medidas del consejo de administración. Lo que no puede pretender Antiviolencia es que el Sevilla FC y el sevillismo en su conjunto se desvinculen no ya de un icono de su historia como fue Alhaji Momodo Njle (Biri Biri), el gambiano ídolo de toda una afición, sino también de las emociones que se han gestado en esa grada alrededor de su icono desde hace más de cuarenta años. Biri es una leyenda, un símbolo que no pertenece a grupo alguno, pertenece a todos y Antiviolencia se equivoca matando moscas a cañonazos al pretender expropiar los sentimientos a toda una afición. 

Pero el error, sin duda, llega también de la mano del doble rasero mediático y gubernamental a la hora de enjuiciar los comportamientos incívicos de los seguidores dependiendo del sitio y lugar donde se produzcan y, también de la aparente pasividad del club a la hora de denunciar los acontecimientos similares que se producen en otros estadios. Y es que, llegado el momento, no basta con elevar las quejas y denuncias pertinentes ante los organismos oportunos si los directamente agraviados desconocen esos movimientos.

La advertencia unidireccional de la Comisión Antiviolencia es muy seria: El Sevilla FC, es decir todos nosotros, seremos sancionados gravemente si se permite el acceso al estadio de pancartas, banderas, o elementos de animación que contengan el término “BIRIS” o “BIRIS NORTE”, el único grupo de seguidores de España que tiene por enseña a un negrito de Gambia... para que, encima, se les tache de xenófobo.

Y ahí debe estar la respuesta de la afición sevillista: A título individual pueden usarse las camisetas y símbolos que cada cual considere adecuado pero lo tenemos bien fácil: bastará con que, a partir del próximo partido y cada día en aumento, esté presente en cada rincón del estadio la imagen de Biri Biri, el hombre que inspiró la peña más emblemática del fútbol español y por la que han pasado la inmensa mayoría de los sevillistas de hoy y de siempre. Si la orden es tan irracional como que no puede exponerse la grafía BIRIS, una imagen valdrá más que mil palabras y miles de fotos del gambiano valdrán más que millones de palabras.

Todo ello no obstará para que se reprenda con la mayor de las energías la actitud de los cuatro o cuarenta energúmenos violentos que aún pueblan las gradas de Gol Norte. ¡No deben tener cabida, no tienen cabida en Nervión! Y las gentes sanas de ese sector, la inmensa mayoría, tienen la responsabilidad de que así sea. Pero tienen un compromiso aún mayor echado en falta desde hace ya demasiado tiempo: animar y llevar en volandas a “los nuestros”, el único objetivo pretendido desde su nacimiento allá por 1975. Una ilusionante meta está cercana y nada ni nadie debe desviarnos el punto de mira.

P.D.- Quien tenga que pagar que cargue con sus culpas. Hoy los estadios disponen de medios para individualizar conductas y, por tanto, no se puede sancionar a toda una afición, porque esas medidas, al no ser proporcionales, son injustas y generan, con toda seguridad, el efecto contrario. Mientras tanto: ¡IMPRIMAMOS LA FOTO DE PORTADA EN TAMAÑO A3 Y MOSTRÉMOSLA DESDE NUESTRA LOCALIDAD!

    

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