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ERNESTO LÓPEZ DE RUEDA COSSÍO |
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Periodista sevillano, licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad de Navarra, ha desarrollado su trayectoria profesional en el diario ABC de Sevilla, en el Independiente de Madrid, en la Agencia EFE de Noticias y en Radio Nacional de España. Autor de la Guía Oficial del Parque Nacional de Sierra Nevada editada por la Junta de Andalucía con motivo del Mundial de Esquí de 1995, tiene publicadas las guías de varios parques naturales andaluces. Coautor de "Luis Felipe, un legado en el tiempo" (1996). Accionista minoritario y abonado del Sevilla F.C., su participación en los acontecimientos que marcan la historia de este club desde el 1 de agosto de 1995 es directa. Fue uno de los convocantes de la gran manifestación sevillista que tuvo lugar al día siguiente y que resultó determinante para solucionar el problema ocasionado con el absurdo descenso administrativo del club. Posteriormente se convertirá en uno de los fundadores y miembros más activos tanto de Foro Sevillista -del que fue vicepresidente de Relaciones Externas- como de la Plataforma Salvemos al Sevilla, que lograron expulsar del club a dos personajes como José María González de Caldas y Francisco Escobar en la histórica Junta General Extraordinaria del 15 de mayo de 1997. Varias denuncias formuladas por él ante los juzgados (caso Colusso, caso de los 63 millones, caso del mercedes) sirvieron para alertar de la nefasta gestión de Caldas y su aliado Escobar. Se define como sevillista por afortunada educación familiar porque "quien nace loro, loro es, mientras que el sevillista lo es por educación, muchas veces desde la cuna". Fue autor del libro "SEVILLA HASTA LA MUERTE. El coraje de una afición" (CB EDICIONES) que este sitio ha publicado por capítulos semanalmente y que narra la intrahistoria sevillista de aquel tiempo que nos tocó vivir. La obra permanece a la venta al precio de 15 euros. Pídela aquí. |
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Domingo 13/12/09 El factor sevillista. Colaboración de Ernesto López de Rueda en Columnas Blancas
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Lunes 29/06/09 De leyendas se viste el Sevilla. Colaboración de Ernesto López de Rueda en Columnas Blancas
Hemos asistido hace días al primer acto de la entrega de “dorsales de leyenda” con la que nuestro Sevilla homenajea a los jugadores que a lo largo de una historia más que centenaria han llevado al club a lo más alto tanto en el campo deportivo como en el del honor o de la propia vivencia y sentimiento sevillista. Juan Arza, Juanito Arza, “el niño de oro”, el navarro, ha sido el primero de los homenajeados como no podía ser de otra forma.Me resulta muy complicado escribir de Juan Arza sin que se me nublen los ojos. Yo, en mi “juventud cuarentaiñera” lo recuerdo en mis tiempos juveniles cuando cursaba precisamente en Navarra, en Pamplona, mis estudios universitarios en la segunda mitad de los 80 y allá que llegaba el Sevilla al hotel Ciudad de Pamplona, en la calle Iturrama, y allá que nos recibía Juan a los estudiantes sevillistas en el exilio para entregarnos entradas gratuitas para el partido en el que montábamos nuestra feria particular adornando nuestro trocito de grada con farollillos y cantábamos y aplaudíamos al son de tambores rocieros apañados en la Casa de Andalucía, cercana al estadio del Sadar. Y si eso conocí de Juan Arza en lo personal desde aquel entonces, siempre campechano y repleto de bonhomía, qué no he conocido a través de los relatos de mi padre y de aquel Sevilla de los años 50, tan glorioso como éste que retumba año tras año en Europa y en España. Cuando se habla del señoría sevillista hay que mirar a iniciativas como ésta, una de las muchísimas que el club pone en práctica a lo largo del año. Si “dorsales de leyenda” como el “8″ que se llevó entre lágrimas ese sevillano de corazón navarro son los que lucieron con distintos números los héroes de nuestra historia, de leyendas, de esas mismas, se viste el Sevilla. Un club nacido para pelear y hacerse hueco en los sitios en los que nunca le regalaron nada, contra viento y marea y que supo enarbolar con orgullo el pendón de esta ciudad que lo vio nacer para regalarle orgullo y gloria a partes iguales, a espuertas. Si de corazas se revistieron los viejos tercios españoles en Europa, de leyendas como Juan y tantos otros que lo sucederán en el podio de los homenajes se ha vestido el Sevilla para cumplir el sino con el que nació, el de buscar la gloria con la que homenajear a su tierra y a los suyos. Siempre, a lo largo de más de cien años, ha tenido el Sevilla una leyenda en forma de jugador a la que aferrarse para perseguir la gloria o para lucir el orgullo de quienes no se rinden. A veces ocurrió que se juntaron varios a la vez y pasó lo que había de pasar en Madrid o en Barcelona o décadas después en Madrid de nuevo, en Mónaco, en Eindhoven o en Glasgow. Los habrá que las tengan en mayor número como es ley de vida, pero pocos clubes en España pueden presumir de tener en su legendaria nómina de fabricantes de sueños a tantos jugadores como el Sevilla puede mostrar en esa lista de “dorsales de leyenda” que han servido para vestir al club con sus mejores galas siempre. “Dorsales de leyenda” son los sastres que han vestido la gloria y el orgullo del Sevilla con los trajes más perfectos.
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Martes 19/05/09 La hora de la tercera, y de la sexta. Colaboración de Ernesto López de Rueda en Columnas Blancas
Se juega el Sevilla en unos días su tercera participación en la competición de clubes que goza de mayor prestigio mundial pues en ella exhiben sus poderes los principales que en el orbe futbolístico lo son y en la que muestran sus habilidades tanto los magos del balón como de los banquillos, donde también los hay como bien recuerda nuestra propia historia en el nombre de Helenio Herrera, en su momento una apuesta de riesgo de Ramón Sánchez Pizjuán, quien goza del calificativo de mejor presidente en la vida del Sevilla FC, hasta día de hoy. Y será -de conseguirla- la segunda en tres temporadas aunque fue apenas hace catorce meses cuando nos despedíamos de ella, ayer como quien dice en infausta noche contra los turcos del Fenerbhaçe. Estamos, pues, casi en puertas de la vigilia por la tercera en la historia de un club que ya no es tan modesto en su palmarés europeo.Y si no lo es, ocurre porque también es la hora de la sexta, que será el número de temporadas consecutivas en las que el Sevilla, por derecho propio, paseará el nombre de su ciudad por la Europa en la que tan grandes gestas consiguió el club y que ya se recogen con letras de oro en las páginas de nuestra historia y en los metales de nuestras vitrinas. Datos que confirman todos ellos al Sevilla como el tercer mejor equipo español en este último sexenio superado tan solo por Madrid y Barcelona, únicos clubes que lograron ratificar su grandeza en el mismo período con igual número de clasificaciones para Europa. Son momentos a los que no se puede calificar como irrepetibles porque quien suscribe piensa que serán superados en breve y porque me amparo igualmente en que también fueron conocidos por muchos sevillistas que gozaron de aquel otro gran Sevilla de los 50 o del que -con más precisión- se clasificó en dieciséis ocasiones entre los seis primeros en las veinte temporadas que abarcaron desde su primer ascenso (para disputar la liga 1934-35) hasta el subcampeonato liguero que valió nuestra primera presencia en la Copa de Europa (en la temporada 1956-57) exceptuando de dicho período las tres temporadas en las que no se jugó la Liga debido a la Guerra Civil. Hubo en esas veinte temporadas una racha en la que el Sevilla se clasificó consecutivamente por siete ocasiones entre los seis primeros y otra de cinco temporadas seguidas hasta sumar las dieciséis reseñadas, sólo superado por Barsa (18) y Athletic (17), mientras que Madrid (15), Valencia (14) y Atlético (13) quedaron por detrás, datos todos los apuntados que corroboran la proeza del actual Sevilla comandado por un José María del Nido llamado a convertirse en la figura que hasta ahora encarna Sánchez Pizjuán. Tarea de titanes la de este Sevilla, consolidado como realidad en el fútbol nacional y en el internacional en el que no puede perder puntada como ocurrió en esta temporada, por lo que se antoja decisiva la clasificación para Liga de Campeones que -de verse confirmada con otra más en la siguiente edición- será la piedra de proyección para los años venideros del actual ciclo, determinado por la saludable situación económica de una entidad que sigue alineando en su primer equipo a auténticas figuras mundiales. De colosos porque los márgenes de acierto se reducen al tiempo que crecen los gastos en fichajes y salarios, lo que exige cada temporada un estudio al detalle de las operaciones de fichajes y traspasos que los sevillistas ansiamos ver culminadas para reforzar a un equipo del que deseamos presumir en pocos días como uno de los ocho que el próximo agosto entrarán en el primer grupo de los mejores clubes del mundo. |
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Lunes 23/06/08 Cómo querer dejar de ser creaturita y no morir en el intento: el nuevo mito (por Ernesto López de Rueda)
Se sabía que las creaturitas son aficionadas a los mitos, a las falsas leyendas: Al mito de que nacieron como respuesta a un acto del Sevilla que no quiso acoger a un obrero cuando ya se ha demostrado ser falso y que nacieron impulsadas por militares y monárquicos corruptos, defensores de los capitalistas y terratenientes que mantenían oprimido al pueblo sevillano en aquella primera década del siglo XX. Al mito de que opusieron un equipo ¿infantil? al Sevilla en protesta por una "cacicada" de un capitán general -presumiblemente bético- que no dio permiso a dos jugadores que terminaron fichando por el Sevilla, que en aquella época los goleaba a placer con titulares, en su campo y en el nuestro. Al mito de que fueron los grandes perjudicados de la Guerra Civil cuando, sin ir más lejos, el Sevilla perdió en el conflicto a varios jugadores más de peso que ellos, que empezaron a desmantelar su propio equipo nada más ganar la Liga y un año y pico antes de que empezara la Guerra. Al mito de que luego fueron sojuzgados por el Sevilla, que bastante entretenido estaba con ser campeón de Liga, de Copas y pelearse con Madrid, Barsa, Atlético, Valencia y Athletic mientras estaban en Tercera con entradas de 50 espectadores en su campo. Al mito ser el equipo campechano y del pueblo cuando son mal vistos en casi todas partes y siquiera son el equipo andaluz con más peñas, lugar que corresponde al Sevilla. Y toda una serie de mitos menores. Todos ellos, grandes y pequeños, nacidos para justificar sus sempiternos fracasos, su incapacidad para funcionar como club, su dependencia de mecenas desde los primeros tiempos habida cuenta de que no tenían afición y de que la poca que tenían lo abandonaba en cuanto pintaban bastos como bien definió uno de sus propios presidentes, Benito Villamarín, cuando dijo aquello de "¿béticos? casi todos de taberna" mientras un Sevilla ya en declive por la construcción onerosa del Ramón Sánchez Pizjuán seguía llenándolo mientras que ellos regateaban con el Ayuntamiento que se les regalase su campo, pues jamás han sido capaces de tener uno propio ni de vivir ajenos a la mendicidad municipal. Y claro, hoy en los tiempos en que todo se sabe, hay una mancha que emborrona todo el mito de la afición fiel, simpática, siempre luchadora por lo suyo... es decir, aquello que perjudica el falso mito de la afición que no es capaz nunca de salvar a su equipo cuando vienen duras. Desde 1992, el Betín pasó a ser propiedad mayoritaria de nuestro amado y dilecto donmanué porque entre todos los trillones de betínicos del universo en todas sus galaxias, no fueron capaces de salvarlo y tuvo que llegar donmanué para que Reinardo le pusiera la transferencia de los 800 miyone. En aquella época en que nuestro venerado donmanué los salvó, todos profesaron inmediatamente la fe loperística como antes había sido la de Sánchez Mejías, un sevillista que fue presidente suyo para darles unos durillos con los que evitar la desaparición y con ello la destrucción de nuestro sparring preferido; o también la del propio Villamarín que mediante subterfugios con el Ayuntamiento consiguió gratis la cesión de una parcela de todos los sevillanos y ascendió al equipo de Tercera a Primera con la inestimable -y no se sabe si remunerada o retribuida- colaboración arbitral. Toda su historia se basa en las peticiones a unos y otros para que les dieran limosnitas con las que tirar p’alante. Y en ese mito de humildad cuando quiere decir mendicidad, la mancha es haberse vendido al poder de Lopera. ¿Cómo contar eso a los betínicos del futuro? No puede ser, no, y los histeriadores betínicos, sesudos ellos, ponen en marcha la operación "yo nunca fui loperista y el betinismo siempre luchó contra la dictadura loperiana". En esa página de neo ex loperistas que es betinwé, ha aparecido una hilarante encuesta abierta por un gran loperista convertido hace pocas semanas en neo ex loperista hasta que vuelva a hocicar como hace siempre. Según esa encuesta: - Casi el 30% de los neo ex loperistas, jamás fue loperista. - Casi el 30% fue un poco loperista pero hace lo menos 10 o 12 años (de los 16 que lleva donmanué) que dejó de serlo porque se olió la tostá. - El restante 40% dejó de serlo después de ganar la Copa del Rey... tengo mi duda si fue en la explanada donde gritaban "sí, sí, sí, el shupito yastá quí" donde dejaron de ser loperistas en ese momento, o si ese "después" quiere decir en realidad a partir de que el Sevilla F.C. comenzara a fumigarlos a copazo limpio. El caso es que se ha puesto en marcha la operación "yo nunca fui loperista y el betinismo siempre luchó contra la dictadura loperiana" para que dentro de cinco años el cartero de Castilleja escriba el décimo tomo que tampoco será publicado de la NO enciclopedia del Betín y que se titulará: la heroica lucha del betinismo contra el dictador fascista y sevillista de Lopera al que jamás se quiso y se aplaudió en Heliópolis durante su mandato". http://www.betisweb.com/foro/showthread.php?t=33002 Como escarpias se me ponen los pelos sólo de leerlo. |
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Viernes 13/06/08 El año de la Liga (por Ernesto López de Rueda)
El Sevilla tendrá de cara a la próxima temporada a una plantilla capacitada para luchar por los cuatro primeros puestos o, en el peor de sus defectos, para clasificarse entre los seis primeros.
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Domingo 08/06/08 Pasa la vida, pasan los años (por Ernesto López de Rueda)
El pasado 26 de abril nuestro querido Ernesto López de Rueda decía lo siguiente en eldesmarque.com: Me he divertido un buen rato leyendo un artículo de un señor bético que se llama Juan Díaz así como de las distintas réplicas y contrarréplicas que ha suscitado. Y una lectura atenta de dicho artículo me permite sugerirle al señor Díaz una serie de acciones que sin duda le irán bien. He decidido unificarlas bajo el título tan evocador de esas sevillanas de Manuel Garrido -ese poeta sevillano autor también de las "sevillanas del adiós" (algo se muere en el alma)- conocidas como las del "pasa la vida" y que popularizaron María del Monte o Albahaca. En una de ella se hace referencia al "pasa la vida" y en otra al "pasan los años". El señor Díaz usó unos datos que manipuló a su antojo. El primer criterio que utilizó fue el de la clasificación histórica de la Liga, y lo usó para decir que el Sevilla FC figura como séptimo clasificado mientras que el Betis aparece en décimo lugar. Y en un intento de depreciar al Sevilla dice que hasta la temporada pasada era el octavo y que "sólo la debacle de la Real Sociedad" le permitió superarla y que durante aún tardará años en superar al sexto de esa clasificación que es el Español. En primer lugar, agradecer al señor Díaz su convencimiento -que compartimos todos- de que el Sevilla superará al Español en pocos años. Sólo el Sevilla puede tardar pocos años en superar al Español, porque el Betis -con sus números- no "amenaza" con superar a nadie en las próximas décadas y bien hará con cuidarse en no descender para no ser superado por Celta y Depor, a quienes tiene al ladito. En segundo lugar, aclararle que si el Sevilla se ha aprovechado de la "debacle" de la Real, lo mismo hicieron el equipo vasco y el Español aprovechando que el Sevilla descendió en la temporada 1996-97 tras un pésimo ejercicio liguero, que estuvo dos años en Segunda, que subió y realizó una mala temporada y que descendió de nuevo otro año a Segunda, es decir, que en un lustro realizó dos malísimas temporadas en Primera y anduvo tres en segunda coincidiendo con la aplicación de los tres puntos por victoria, porque hasta ese año, el Sevilla era el sexto, no el séptimo ni el octavo. Mencionada la primera gratitud al señor Díaz y aclarada su primera manipulación, apliquemos el título de "pasa la vida, pasan los años" a este criterio usado por el señor Díaz atendiendo a la clasificación de la Liga.
Según esos números,
el Sevilla ha jugado 64 temporadas en Primera y el Betis tan solo 45,
luego al Betis le faltan 19 años (como mínimo) para alcanzar esa cifra.
Teniendo en cuenta que esa clasificación es estadística y que el Betis
pasa el 40-45% del tiempo en divisiones inferiores, puede calcularse un
plazo mínimo de 25 años, tiempo que el Sevilla empleará para sumar más
historia en Primera lo que hace dudar que ni el señor Díaz ni yo ni
nuestros bisnietos puedan ver la situación inversa. Según el criterio
elegido por usted y esos números, el Sevilla ha ganado 826 partidos y el
Betis 539. Si nos guiamos por la media de victorias béticas por temporada
en esas 45, tenemos que gana 12 encuentros por temporada en Primera, como
le llevamos 287 victorias, tardaría 24 años en alcanzar el número de
victorias del Sevilla, pero como hemos visto que entre el 40-45% de su
tiempo lo dedica a estar en Según el criterio elegido libremente por el señor Díaz, el Sevilla, en Primera, ha marcado 3.121 goles, su equipo, que está "muy cerca", ha conseguido 1.889 tantos, lo que nos ofrece una diferencia de 1.232 golitos de nada. Si el Betis marca una media de 42 por temporada, le harían falta 30 temporadas para alcanzar al Sevilla si éste desapareciera hoy, llegaría a ello en 2038 para que el señor Díaz pudiera contarlo aquí. Y como también se refiere a los puntos, esos 627 puntitos de nada que necesitaría el Betis -gran beneficiado -de momento- en la liga de los tres puntos por victoria, "sólo" necesitaría 18 años para igualar al Sevilla si éste no sumara más en esos años. No quiero hablar de la tendencia actual para no deprimir al señor Díaz. ¿Ve señor Díaz lo acertado de elegir el título de "pasa la vida, pasan los años"? La segunda manipulación del señor Díaz es cuando se remite al palmarés oficial de los clubes según los datos de la Liga de Fútbol Profesional (LFP) que incluso se atreve a copiar, pero... no los copia enteros... ¡ohhhhhhhh! Algo muy bético eso de sesgar la información estadística. Resulta que uno, sorprendido, mira en la página de la LFP y le citan los siguientes títulos: 1º.- R. Madrid: 70 (incluyendo -literalmente- 9 "copas de Europa" (señor Díaz: ¿eran seis copas de Europa y tres ligas de campeones o cómo era esa cuenta del primer equipo andaluz en jugar no sé qué cosa?) 2º.- Barsa: 59 3º.- Ath. Bilbao: 32 4º.- A. Madrid: 21 5º.- Valencia CF: 17 6º.- Sevilla FC: 9 7º.- Zaragoza: 8 8º.- Depor: 6 9º.- R. Sociedad: 5 10º.- Español: 4 11º.- R. Unión de Irún: 4 (eso de contar "sólo" a los 12 primeros tenía trampa ¿eh, pillín?) 12º.- Betis: 3 Oiga, en palmarés de títulos el Sevilla es el sexto y el Betis el duodécimo y por detrás de Depor y Real Unión de Irún que están por debajo del Betis en la clasificación por puntos. He mirado los mismos datos que usted, la misma página: www.lfp.es vaya, y repase y a ver dónde se le "cayeron" algunos títulos del Sevilla y de varios más y explique un poco esa divertida costumbre bética de "contar" estadísticamente entre tal y tal año, o desde el puesto número tal y tal... y luego siempre aparecen más cositas. Es típico de los histeriadores béticos. Quizás sea cosa del fascismo, ya lo aclarará. Ahora, apliquemos el título a sus matemáticas. Juzguemos bajo la óptica de "pasa la vida, pasan los años". Y vayamos a una simple regla de tres. Señor Díaz: Si el Sevilla FC tiene 9 títulos y el Betis 3 en 100 años ¿Cuántos años le hacen falta al Betis para sumar 6 títulos más en su palmarés? Un, dos, tres, responda otra vez... tic, tac, tic, tac... ¡¡¡sí!!! Acertó, señor Díaz, le hacen falta 200 años para igualarnos siempre que nos abstengamos de ganar nada más. Ya sabe, eso de "pasa la vida, pasan los años"... Y su tercera manipulación es la de que el Sevilla es el equipo número 28 por títulos europeos. No, mire, señor Díaz, la UEFA lo publicó este año y no somos el 28º, somos el número 14 con tres títulos tras Milán (13); Madrid (12); Liverpool (11); Barsa, Juventus y Ajax (8); Bayern Munich (6); Inter de Milán y Anderletch (5); Oporto, Valencia y Parma (4); e igualados con Chelsea (seguro que le suena), Tottenham, Nottingham, Feyeernord y Dinamo de Kiev. De las 25 ligas europeas en cuyas primeras divisiones y durante la historia de las competiciones europeas han militado más de 850 equipos, sólo 55 clubes han ganado algún título europeo. Entre ellos varios españoles entre los que el Sevilla (nº 14 entre los 55 equipos europeos campeones de los más de 850 que han pretendido serlo) es el cuarto equipo nacional con más títulos internacionales tras Madrid, Barsa y Valencia y seguido por Zaragoza y A. Madrid. Y en esta lista de 55 el Betis no aparece, ni siquiera en la de los 80 finalistas entre los que sí está el Alavés, por ejemplo. Hagamos una nueva regla de tres, señor Díaz: si el Sevilla tiene tres títulos europeos y el Betis ninguno ¿Cuántos años necesita el Betis para alcanzar al Sevilla? Es una pregunta matemáticamente compleja, no se ponen de acuerdo los especialistas. Antiguamente la respuesta sería "un período infinito" (imagínese, señor Díaz, en la vida lo conseguirían), hoy pueden darle alguna esperanza en algunas facultades, pregunte, y si no, recurra a grandes contadores como Manolo Carmona, Discóbolo, etc.
Y recuerde para sus
tres criterios: "pasa la vida, pasan los años"... |