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ERNESTO LÓPEZ DE RUEDA COSSÍO |
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Periodista sevillano, licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad de Navarra, ha desarrollado su trayectoria profesional en el diario ABC de Sevilla, en el Independiente de Madrid, en la Agencia EFE de Noticias y en Radio Nacional de España. Autor de la Guía Oficial del Parque Nacional de Sierra Nevada editada por la Junta de Andalucía con motivo del Mundial de Esquí de 1995, tiene publicadas las guías de varios parques naturales andaluces. Coautor de "Luis Felipe, un legado en el tiempo" (1996). Accionista minoritario y abonado del Sevilla F.C., su participación en los acontecimientos que marcan la historia de este club desde el 1 de agosto de 1995 es directa. Fue uno de los convocantes de la gran manifestación sevillista que tuvo lugar al día siguiente y que resultó determinante para solucionar el problema ocasionado con el absurdo descenso administrativo del club. Posteriormente se convertirá en uno de los fundadores y miembros más activos tanto de Foro Sevillista -del que fue vicepresidente de Relaciones Externas- como de la Plataforma Salvemos al Sevilla, que lograron expulsar del club a dos personajes como José María González de Caldas y Francisco Escobar en la histórica Junta General Extraordinaria del 15 de mayo de 1997. Varias denuncias formuladas por él ante los juzgados (caso Colusso, caso de los 63 millones, caso del mercedes) sirvieron para alertar de la nefasta gestión de Caldas y su aliado Escobar. Se define como sevillista por afortunada educación familiar porque "quien nace loro, loro es, mientras que el sevillista lo es por educación, muchas veces desde la cuna". Fue autor del libro "SEVILLA HASTA LA MUERTE. El coraje de una afición" (CB EDICIONES) que este sitio ha publicado por capítulos semanalmente y que narra la intrahistoria sevillista de aquel tiempo que nos tocó vivir. La obra permanece a la venta al precio de 15 euros. Pídela aquí. |
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Martes 27/09/11 Una clasificación sui géneris (Por Ernesto López de Rueda)
He realizado una clasificación liguera cuyos resultados me han resultado curiosos. La he elaborado siguiendo el criterio que he denominado "dificultad del rival", a posteriori; es decir, no se trata de una clasificación hecha "antes" de que un determinado equipo se enfrente a un singular rival, sino con posterioridad a los enfrentamientos, en este caso a la jornada 6 (5ª real). El caso es que si hubiera sido a priori la diferencia no sería mucha, y a cada jornada que transcurra, la ponderación del grado de dificultad que supone un rival irá disminuyendo por cuanto su importancia en el cociente decrecerá al aumentar el número de divisores. Traduciendo que es gerundio: el Sevilla se ha enfrentado a Málaga (6º), Villarreal (14º), R. Sociedad (9º), Osasuna (12º) y Valencia (7º). Es decir, a equipos cuya posición media en la tabla es (6+14+9+12+7) y todo ello dividido entre cinco (número de rivales hasta ahora). Según este considerando, el grado de dificultad de los rivales a que se ha enfrentado el Sevilla sería el del 9,6º clasificado en la tabla. Evidentemente, y para cualquiera mínimamente documentado en matemáticas o estadística, resulta imposible que ningún equipo posea el cociente 1 o el 20 salvo que se alineen los planetas y haya cierto equipo al que durante varias jornadas consecutivas le toque en suerte jugar con el que sea líder cada semana lo que implicaría que el liderato cambiaría de manos cada siete días. Otro tanto en lo referido a quien tuviera un cociente 20 porque cada semana se enfrentara a un colista que iría cambiando. Por lo tanto, al hablar de media, unos valores de 3-4-5 para el primer clasificado de "esta" tabla o de 15-16-17 para el último son muy significativos sobre el nivel de los rivales a quienes se han enfrentado. Aplicado a todos los equipos, la clasificación sería:
Me ha resultado bastante curioso, sobre todo el observar, aparte de la clasificación en sí, cómo son los saltos respecto a la dificultad de los rivales. Vemos, por ejemplo, que las diferencias son mínimas entre unos equipos y otros SALVO, entre el 2º (el Zaragoza que se enfrentaría como media a rivales en el 7º puesto) y el 3º (el Mallorca que lo haría contra equipos en la 8ª posición), por lo tanto la diferencia entre ellos es de un punto. Entre todos los demás, es de apenas decimales, salvo otra excepción: las que se dan entre el último y el penúltimo clasificado que, curiosamente, se convierte en la máxima entre puestos consecutivos. |
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Miércoles 11/05/11 De los días de vino y rosas a la noche triste (Colaboración de Ernesto López de Rueda en Columnas Blancas)
Vaya por delante que no quiero fijarme ni en Joe ni en Kirsten o, lo que es lo mismo, ni en el Jack Lemmon o la Lee Remick de la última parte de la película de Blake Edwards, sino en los días de especiales alegrías que se abrieron para ellos con anterioridad, de la misma manera que tampoco quiero centrar el punto de mira en Hernán Cortés o en quienes lo acompañaron en la salida maldita de Tenochtitlan, fueran Alvarado, Velázquez de León o Martín de Gamboa. Pretendo, más bien, reflejar dos épocas que salen en el mismo álbum de fotografía. Parece que en tono sepia aquellas banderas carmesíes regalo del club en el año cien que amarillean ya en sus presencias en el Pizjuán tras de que fueran enarboladas por nuestras huestes en Gelserkirchen, Eindhoven, Mónaco, Glasgow, Madrid o Barcelona y en tantas otras plazas, y en tono gris, como presagio de nubarrones, las que inmortalizaron el marcador del sábado en Nervión. En la primera apenas había lugar para otra cosa que en la base fuera sacar pecho y legítimo orgullo, y en la gerencia el reclamo de una gestión también desde la autoridad de sus resultados. Fueron pocas, muy pocas, las voces que se levantaron para pedir, para exigir a quienes mandaban que lo hicieran mejor, que trocaran laureles por esparto. Algunos que no hemos cambiado de 2006 o 2007 (ni desde siempre) a esta parte, que ni nos hemos dejado enredar en el triunfalismo exacerbado y en ocasiones disgregador ni dejado arrastrar por la algarabía maniquea y pusilánime del lloriqueo compulsivo, podemos -desde esa óptica- mantener la serenidad sabedores de que poseemos aún los resortes para prolongar la preponderancia deportiva que acompaña al sentimiento que nos engalana por dentro y por fuera y reforzarla para que el presagio de la triste noche sea flor de un viento pasajero, valorando las cosas en términos más ecuánimes que los propios de un calentón, sea con la corriente a favor o en contra. De los días de vino y rosas, de paseos por Europa, de ser el centro en galas mundiales y objeto del deseo y la envidia de todos, nos vemos ahora como en fuga nocturna, acuchillados en estrechos senderos por sombras fugaces y traicioneras porque quienes se jactaron legítimamente de haber conquistado el mundo de acuerdo a un plan preestablecido durante cinco años, dejaron en blanco las páginas del siguiente trienio mientras se disputaban un menguante botín, pero suficiente para atorar las alforjas inservibles en una retirada estratégica, pesos de más cuando las circunstancias exigían liviandad, paso raudo y maniobrar con celeridad para renovar los efectivos y el brío. Espero que en tres jornadas, apenas en dos semanas, alcancemos Tlaxcala después de que Osasuna, Real o Español nos sirvan como una nueva Otumba para que en menos de un año reconquistemos nuestro particular Tenochtitlan. Pero casi mejor es volver sin haberse ido, aunque permanezcamos conteniendo la respiración. Y eliminando lastres. De todo tipo. Desde el de quienes se olvidaron de escribir las páginas del proyecto para el trienio último o las escribieron con los renglones torcidos por el desdén a cualquier consejo acorazados ante los suyos o extraído de la experiencia vivida; de quienes panegirizaron todo ello con estridencia impropia y casi pueril; y de quienes han demostrado que las páginas de sus hazañas deben de escribirlas en clubes cuyas ciudades no están en el sendero de la gloria y a las que se llega por carreteras secundarias. |
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Martes 30/11/10 La obligación del Sevilla FC (Colaboración de Ernesto López de Rueda en Columnas Blancas)
Corren tiempos procelosos para la causa sevillista, porque desde que comenzara la temporada con los ridículos de Barcelona y frente al Sporting de Braga, no amaina el temporal y siguen sus vientos azotando la superestructura de nuestro edificio y el agua socavando en cierta medida algunos de sus cimientos. Y todo ello ocurre mientras el discurrir deportivo de la entidad no otorga tregua alguna, ahora con la silueta del PSG que abandonó la lontananza para hacerse amenaza visible en nuestro horizonte más cercano. Un Sevilla que llevaba casi once años sin cesar a un entrenador y que en el corto espacio de seis meses -o veinte partidos oficiales, menos de media temporada- ve como por su banquillo se suceden tres inquilinos sin que ninguno de ellos haya sabido o sepa -de momento- poner fin a la tribulación que nos embarga, a las vicisitudes de un equipo al que cualquier rival hace sufrir en el campo hasta derrotarlo con claridad meridiana o al que vencemos no sin grandísimos esfuerzos y desgaste y sin apenas ventaja clara en el marcador. Una entidad que pasa de los cielos de Almería y Barcelona a la línea de metro que discurre por sótanos infernales que con tanta asiduidad visitamos en esta temporada y que ha tenido ya parada en las estaciones de Sporting, Depor, Racing, Getafe, Mallorca, Braga o Barcelona, en estas últimas por dos veces. Precisamente, algunos de los rivales citados, de encadenar una serie de derrotas o sangría de puntos frente a los clubes mencionados, no tendría problema ninguno, pero el Sevilla, tanto por el rival como por la forma de dilapidar los botines en disputa se enfrenta a un serio problema. Ya definió con maestría la situación el presidente: “quiero que haya una crisis cuando el Sevilla pierda”. Traigo esta frase a colación no por impulso mordaz alguno o con aviesa intención, tanto es así que aún hoy la sigo aplaudiendo porque retrata la realidad del Sevilla y el espíritu que siempre debe de embargarnos: somos un grande y de esta condición se derivan nuestras obligaciones. Quienes no estén preparados para hacer frente a esta presión deben de abandonar la nave porque harán incurrir al Sevilla y a los sevillistas en el ridículo. Sean directivos, técnicos, jugadores, y/o empleados o colaboradores del club, hay que erradicar el derrotismo, algo que debiera ser extensivo a la masa social. El Sevilla, su afición ni nadie que desee en modo alguno tutelarla por decirlo finamente, no puede ni debe de quejarse por los arbitrajes, porque no es este factor el que nos aleja de los puestos que perseguimos; ni tampoco provocan esa distancia las lesiones desde el punto y hora en que el 20% de la plantilla (Koné, Sergio Sánchez, Drago y en menor medida teórica aunque desgraciadamente sí real, Fazio y Acosta) es baja crónica y además fichamos jugadores con un riesgo cuando menos alto. Ahora se juntan el desgaste de nuestros buques insignia y la falta de condiciones para el deportivo combate tanto de las unidades llamadas a reemplazarlos como a reforzar al conjunto de nuestra flota, pero eso no significa que nuestras obligaciones hayan desaparecido, siguen estando ahí. Si el Sevilla es o quiere seguir siendo una potencia, ha de presentar batalla, partido a partido aún sabiendo de nuestras flaquezas y debilidades. En términos marineros ya lo intentó Cervera en Santiago de Cuba y años antes fue Casto Méndez Núñez quien retratara el quijotismo español con aquel “más vale honra sin barcos que barcos sin honra”. Se debe el Sevilla al triunfo, al ansia por obtenerlo, en definitiva a la ambición y preso de ella, de esa forja y grandeza, habrá de sucumbir si fuera menester. Como nunca podrá hacerlo es inane y entre la diferencia. Así que a quienes abogan por, a partir de ahora, dar por finiquitada una temporada para -dicen- ir construyendo los mimbres con los que afrontaremos próximos ejercicios, contestarles que naranjas de la china. De alguna manera el consejo de Administración y los técnicos tendrán que abordar tanto el refuerzo de nuestra plantilla que desde ya se puede acometer con la baja de larga duración de Guarente, como el hallar la causa de la depresión de un conjunto de jugadores habituado a ganar y que parecen -o así lo confiesan- haber perdido la ambición, un pecado de lesa identidad en el Sevilla Fútbol Club. Y, como he dicho en anteriores ocasiones, los años no pasan en balde para los técnicos y su metodología (esa presión al rival que el Sevilla perdió hace ya tres años y jamás ha vuelto a recuperar siendo, posiblemente, el equipo de Primera que menos la ejercite), para los jugadores quienes llegan, están y se van, y del mismo modo afectan a unas estructuras del club precisas de revisión, nadie es eterno ni imprescindible y algunas parcelas denotan la necesidad de una urgente renovación. |
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Viernes 05/11/10 La información en los tiempos del cólera (Colaboración de Ernesto López de Rueda en Columnas Blancas)
Columnas Blancas, 4 de noviembre de 2010:
Hace un par de días, algunos representantes del
periodismo deportivo sevillano volvieron a ofrecer una patética muestra
del nivel exhibido por este sector de teóricos suministradores de
información cuando intentaron boicotear un acto organizado por el Sevilla FC y uno de sus principales patrocinadores o empresa con la que mantiene
importantes acuerdos de colaboración que se traducen en beneficios tanto
evidentes como intangibles para nuestra institución, con Sanitas. |
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Jueves 03/06/10 Una rueda de prensa sui géneris (Por Ernesto López de Rueda)
En cualquier rueda de prensa del Sevilla, los periodistas de nuestros medios de comunicación -DADO QUE ES INFORMATIVAMENTE IMPORTANTE PARA EL SEVILLISMO QUE UNO O VARIOS PERIODISTAS SEVILLANOS ESTÉN DETRÁS DE UN BLOG DESDE EL QUE SE PONEN "PALITOS" A LA GESTIÓN DEL SEVILLA- deberían de interpelar a los periodistas de la SER.
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Jueves 15/04/10 Carta abierta al Consejo: "No queremos engaños ni fraudes con la Final de Copa" (por Ernesto López de Rueda)
Con el ruego de su publicación y con el fin de que se adhieran cuantos sevillistas lo deseen, Ernesto López de Rueda nos envía una carta abierta al Consejo de Administración del Sevilla F.C. sobre el asunto de la designación del Camp Nou como sede de la Final de Copa de S.M. El Rey.
Distinguido consejo de administración:
Ernesto López de Rueda Cossío.
Y en facebook:
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Lunes 12/04/10 Final de Copa. Carta "abierta" al Presidente (por Ernesto López de Rueda)
Con el ruego de su publicación y con el único afán de compartir sus inquietudes sobre la sede de la Final de la Copa de S.M. El Rey, Ernesto López de Rueda nos envía una carta dirigida hace ya algún tiempo (antes de la eliminación en la Liga de Campeones) al Presidente del Sevilla F.C., de la que no ha obtenido respuesta, motivo por el que su misiva se convierte en "carta abierta" a la afición sevillista.
Apreciado José María:
Supongo que no te gustaría mucho o no sería demasiado de tu agrado la última misiva que te envié el pasado jueves, 28 de enero de 2010 y de la que no he obtenido respuesta como tampoco la tuve de un sms que te remití el 5 de enero (raro en ti porque siempre contestas -me estoy refiriendo a los sms- y que sepas en todo caso sigue plenamente vigente en todo su contenido y que me tienes a tu disposición para lo que fuere menester).
En cualquiera de los dos casos, y consciente de tus múltiples ocupaciones, no tengo prisa por la respuesta.
Y voy al grano en el planteamiento que deseo hacerte.
Me trae "a mal traer" el tema de la final de Copa y la sede, una gran desazón que me parece compartes como así deduzco de tus palabras, pero te escuché en nuestra radio anteayer y... José María, cannes mías... ¿Cómo puedes decir que Valencia está a una distancia idéntica o similar de Madrid y Sevilla? Si lo haces por "quitarle hierro" a que sea la posible decisión final lo considero innecesario, pero en los debates sevillistas TODO EL MUNDO sabe que Valencia está a 350 kms de Madrid y a 700 kms de Sevilla, es EL DOBLE.
E implica, en un día entre semana, un desplazamiento de 1.400 kms para nosotros y sólo de 700 kms para los atléticos. "Pegas" sevillistas:
Si nos atenemos a la seguridad, no se refiere únicamente a la ciudad de Valencia. Madrid y Sevilla comparten 200 kms de autovía en la A-3 para llegar a Valencia, que son 400 kms contando los trayectos de ida y vuelta.
¿Sabes lo que es vigilar todas las áreas y estaciones de servicio, áreas de descanso, áreas comerciales, poblaciones y un largo etcétera durante 400 kms desde por la mañana y hasta la madrugada siguiente?
Son pegas para Valencia.
Pero lo de Madrid es que huele desde lejos a encerrona. No va a ser desde luego lo que fue el Sevilla-Getafe que éramos 60-62 contra 18-20, pero puedes encontrarte (y tienes que valorarlo) un 28-30 contra 50-52 en nuestra contra teniendo en cuenta que movilizar a esas 30.000 personas ya sería un éxito.
Deberías de conocer las grandísimas reticencias de muchísimos sevillistas a que vayan a Madrid sus hijos para un partido de este tipo.
Y ponérselo en su casa (que también han ganado 8 de sus 9 copas en ese estadio y es una extramotivación para ellos), sin que se tengan que mover y sin tener que gastarse un duro, Presidente, es –y véndelo como quieras porque el único argumento a favor es tener 8-10.000 entradas más para estar en clara desventaja- una afrenta para nuestra afición, cuyos carnés y coste de fútbol está muy encima del suyo, que a los abonados de gol el carné les va ya por 555 € sin contar un posible pase a cuartos y no te digo semifinales de Liga de Campeones por no ir más allá, cuando además gran parte de esos gastos se están acumulando en las últimas semanas (y deseemos que siga creciendo en las próximas).
Si el viaje a Madrid se plantea en AVE, por barba y añadiéndole el precio de la entrada y la manutención del día es de unos 250 € para nosotros y... 60 € para ellos, es multiplicar por cuatro lo que para ellos supone, y eso es un "castigo" que circula ya entre nuestra afición.
Por no decirte que para los sevillanos implica dos días de permiso en el trabajo y para ellos cero compromiso.
¿Por qué por norma el 99% de las veces en que una final se disputa en la ciudad de uno de los contendientes resulta que es en Madrid?
Tú deberías defender hasta la extenuación la opción de la Cartuja, que además seguro que la policía la contempla con buenos ojos porque las hordas mesetarias pueden llegar por AVE hasta el mismo estadio (la línea que iba hacia la Cartuja-Expo 92) o si no está operativa, hasta Santa Justa y de ahí directos por tren hasta el apeadero del estadio y confinarlos en una zona que se habilitaría allí, ni siquiera en el corazón de la ciudad, eso le encantaría a la policía.
Mejor controlar a 25-28.000 mesetarios en un lugar tranquilo, a hacerlo con 30.000 sevillistas en pleno centro de Madrid y a tiro de piedra (nunca mejor dicho) de dos numerosísimos grupos ultras hostiles.
O sea, te compelo a que a las opciones del Sevilla no sean Valencia o si no en Madrid siendo las del Atlético o Madrid o Barcelona. Ellos primero buscan lo de ellos y si no, nos mandan a más de 1.000 kms ¡que manda huevos!.
Y es a lo que te vengo, nuestra primera opción tiene que ser Sevilla en la Cartuja y la segunda NO puede ser NO ponerle pegas a Madrid que es la primera de ellos por algo y que apunta, como te he explicado, a la encerrona.
Te propongo nuestra segunda alternativa y te "venderé" sus ventajas siempre que la final se dispute el 12, 19* o 26 de mayo.
No queda ni una semana libre salvo que eliminen a Sevilla y Atlético de las competiciones europeas en las que participan. Las eliminatorias ya se han igualado con la disputa terminada de los dieciseisavos de la euroliga, ya que esta semana comienzan los octavos y la semana que vienen terminan simultáneamente los octavos tanto de Liga de Campeones como de Eurloliga.
Si el Sevilla queda eliminado en Octavos de Liga de Campeones y el Atlético en los mismos de la antigua UEFA los siguientes miércoles: 31 de marzo (Miércoles Santo); 7, 21 (miércoles de Feria) y 28 de abril; y 12 de mayo (coincidente con la final de la UEFA).
Si ambos pasan a cuartos y caen los dos en esa eliminatoria, las fechas libres se restringirían a 21 (miércoles de Feria) y 28 de abril y a 12 de mayo (final de la copa de la UEFA).
Si seguimos nosotros pero cae eliminado el Atlético sigue la posibilidad de la fecha del 12 de mayo. Si caemos nosotros pero siguen ellos, no hay fecha.
Si ambos se meten en semifinales y son eliminados, quedaría el 12 de mayo, coincidente con el final de la Euroliga.
Otra opción es quedar eliminados ambos en Europa y aprovechar una de las jornadas para adelantar sus partidos de Liga y poder disputar en un sábado o domingo la final de la Copa, pero con lo apretado que viene el calendario a ver si los rivales del Sevilla admiten el cambio de una de nuestras jornadas. Sede: LISBOA Lisboa: estadio DA LUZ, 66.500 espectadores, novísimo. La liga portuguesa acaba el 9 de mayo y la Copa ya se ha disputado para esa fecha
¿Cómo podría hacerse algo así caso de que se considerase oportuno? 1º.- Lo consultaría sin alharacas con la Federación Portuguesa, "simple consulta telefónica no oficial" del tipo ¿Os opondríais a que le propongamos a la Federación Española "esto"? 2º.- Si te dicen que en principio no se opondrían aunque tendrían que estudiarlo en profundidad y pronunciarse más tarde (incluyendo un posible "no"), puedes proponérselo en el mismo día a Villar diciéndole que en principio los portugueses no se oponen, para que no arguya desde el principio que los portugueses dirían que no.
Efectos del NO (si se pide y se niega) 1º- Habría que "rescatar" la malísima (pero menos "horrorosa") posibilidad de Valencia, pero evitando Madrid (de verdad, es empezar 0-1) y ni hablar de Barcelona, es una chulería del Atlético. Como otra alternativa figura MURCIA, a 400 kms de Madrid y 535 kms de Sevilla y un estadio de más de 31.000 plazas que nos garantizaría igualdad en las gradas e igualdad en el trato. 2º.- Te habrías cubierto las espaldas ante la afición, porque lo de Madrid aquí NO huele bien, Jose María, será muy muy complicado de vender, tienes que estar en la calle para palparlo. 3º.- ¿Ridículo? No lo es, máxime presentándolo de una manera seria e hilada desmontando los argumentos en contra (puestos a pensar así, más peregrina era la idea de la final entre el campeón de la UEFA y el campeón de la Libertadores y no pasó nada).
Efectos del SÍ 1º.- Aquí quedas como el amo (y como además ganaremos, no te digo nada). 2º.- Lo mismo que pienso que un "no" afectaría en bien poco a la imagen del Sevilla porque la propuesta podría estar bien argumentada y ser seria, un sí potenciaría geométricamente la imagen del club, de lo que es capaz de hacer y mover. 3º.- Puedes bosquejar discursos del tipo de los vínculos que unen a Lisboa y Sevilla como el de la transoceanidad al ser capitales ambas del Nuevo Mundo y cosas por el estilo. 4º.- Puedes poner a trabajar al departamento de marketing para regalarnos una bandera para la final de Copa que la mitad sea la del Sevilla y la otra mitad la compartan las de España y Portugal. Jose María, que lo puedes considerar una pollada, pero no me quedaba tranquilo si no te lo decía. Si descartas rotundamente esta opción, sí te pediría que manejaras MEJOR la forma de presentar las informaciones, lo que has dicho de que Valencia está a similar o idéntica distancia de Madrid y Sevilla... 350-700 kms que en ida y vuelta son 700-1.400 kms... eso debería de haber existido alguien que te hubiera impedido decirlo, te lo digo hasta con dolor de corazón.
Un abrazo. Ernesto López de Rueda Cossío.
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Miércoles 17/03/10 A este club, quien únicamente no le ha fallado es su afición (Por Ernesto López de Rueda)
Así que, y me dirijo al resto de estamentos del club que SÍ han fallado a la propia entidad y a la afición, tengan cuidado cuando hablen de esta afición.
El resto de estamentos del club sí han fallado en el PRIMER GRAN, ENORME Y ANTOLÓGICO FRACASO de las últimas ocho temporadas en las que se han venido cumpliendo sistemáticamente todos los objetivos marcados con anterioridad.
Atendiendo a este planteamiento, es tan deseable como exigible que:
Expresado lo anterior, el pensamiento de quien suscribe es que el club tras esta AUTÉNTICA DEBACLE, debe de tender puentes con los suyos en forma de reconocimiento de responsabilidades, de pronunciarse acerca del estudio de un nuevo modelo deportivo de club (tal y como exigí hace dos años y tres meses en Junta General de Accionistas) porque en dicho modelo enraizarán nuestras posibilidades económicas de crecimiento y, a partir de ahí, de cerrar filas para centrarnos en los otros dos grandes objetivos que marcan la temporada: la obtención de la tercera plaza en la Liga (y en su defecto de la cuarta), y la consecución de la Copa del Rey.
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Domingo 13/12/09 El factor sevillista. Colaboración de Ernesto López de Rueda en Columnas Blancas
So pena de pecar de contradictorio en este tema, me gustaría hacer hincapié en una de las causas a las que achaco el regreso del éxito1 en nuestra trayectoria reciente, y es al que llamo “factor sevillista”. Leo con frecuencia a estimados foreros manifestar su pesar por la gestión del consejo encaminada a “vender” y obtener “beneficios económicos” con prevalencia sobre los deportivos. Partiendo de la base de que nadie es perfecto y de que hay y se acumulan errores de gestión tanto en la administración, como en la economía como en la parcela deportiva, siento diferir rotundamente de esa corriente de opinión. Sinceramente, si tuviérais que responder a una de estas cuestiones ¿por cuál optariáis? A) Al presidente sólo le interesa “hacer caja”. B) Es un manirroto que nos conducirá a la ruina pero bueno “que nos quiten lo bailao”. C) Opera buscando con ansia el triunfo deportivo combinándolo con la supervivencia económica de la entidad A mí me parece que la respuesta correcta es la C aunque algunos, en su fuero interno en el disfrute de carecer de total responsabilidad como meros aficionados preferirían la B. Y ello obedece a una razón que quizás resulte obvia para muchos pero que para mí lo es desde el conocimiento personal que tengo del presidente desde hace muchos años: es un animal sevillista y para él uno de los principales placeres de la vida es disfrutar y presumir de ver al Sevilla ganando títulos o luchando por ellos. No se trata de una cuestión baladí. Desconozco cuál es el ascendiente atlético que sobre su vida tenga Gil dirigiendo al pateti o los que ahora dirigen al Valencia; el sentimiento madridista de superflo o el de Lara o Dani en el Español; el de Lendoiro como deportivista más allá de su faceta como gestor y así con un largo etcétera. Pero a mí no se me ocurre pensar en Del Nido como un aficionado conformándose con un Sevilla anodino, triste y deportivamente pobre. No se me ocurre pensarlo ahora como tampoco lo veía así en 2003 o en 1995 cuando en la Junta Extraordinaria de Accionistas le dije en el turno de ruegos y preguntas que “lo quería siempre lejos del Sevilla”, que una cosa no quita a la otra. Desde que lo conozco, sé de su ansia por un Sevilla campeón, su obsesión, y no porque sea gestor del club, que lo es ahora, sino porque pertenece a esa estirpe de sevillistas que nunca ven al Sevilla lo suficientemente grande y a la que me honro en pertenecer, modestia aparte. A un Sevilla que se convierte en obsesión vital para algunos de nosotros. A ése Sevilla pertenece él o forma parte de ese sevillismo. Es el “factor sevillista” en su máxima expresión, no en vano ocupa la presidencia. Y se ha encargado de que por debajo de él todos sean así: gente que quiere y trabaja porque el Sevilla sea más y más grande, porque lo difícil no es llegar, sino mantenerse, y eso sólo se consigue a través de unos conceptos que aquí, en esta casa de Nervión, los que la vivimos sabemos manejar muy bien, o por lo menos algunos de nosotros (que siento no seamos todos): la presión constante, la exigencia permanente, la crítica contínua para corregir todo aquello susceptible de ser mejorado. El “factor sevillista” aparece así en la presidencia, en el consejo y abarca a toda la estructura del club. Si el Sevilla fuera un pequeñito club en una menor población, podría darse el caso de que no existieran recursos humanos para que “líderes” en cada una de sus parcelas se ocuparan de su gestión, pero no es el caso de este Sevilla, cuya masa social es amplia, extensa afortunadamente y provista de recursos de futuro pues existe una gran cantidad de sevillistas ampliamente cualificados en todas las parcelas dispuestos a colaborar con el club como tengo la dicha de constatar. Podríamos entrar en el debate de que unos los hacen mejor que otros o de que algunos de los que están no son del agrado de la afición que, en su ánimo de mejora, pudiera llegar a decir “prefiero uno que no sea sevillista y sí eficiente antes que un inútil sevillista”, aunque los números de la gestión casi siempre vienen a corroborar el éxito de quienes están, teniendo claro que “no todo vale”. Si hablamos del “animal sevillista” que anida en el presidente, el sevillismo es militante en el consejo y también en las divisiones administrativa, gerencial, económica, comunicativa y deportiva, incluyendo desde comerciales, a dependientes y pasando por periodistas y entrenadores o sicólogos. Hay pocas excepciones y todas ellas confirman la regla. No se trata de algo casual, sino causal, se ha apostado por un modelo dentro de un proyecto. Cuando se habla de un proyecto (y con los márgenes de error pertinentes y apreciables), se cree en él o no se cree, nosotros podemos dudar de él (o no), pero quien no puede dudar de él es su diseñador y ejecutor (el consejo), aunque sea exigible que su ejecución y puesta en práctica no sea por encima del sentir mayoritario de la afición (cosa que no suele ocurrir aunque en ocasiones hayan existido decisiones o políticas muy contestadas). Un ejemplo lo constituye la política de precios de los abonos, no es popular, pero para asegurar el crecimiento de la entidad (algo que queremos todos los sevillistas) es preciso, lo que ha originado serios disgustos y quebrantos de cabeza y que dentro de unos márgenes ahí sigue, congelada la tremenda subida pero teniendo abonos de los más caros de España si no los que más. Antipopular pero se ha demostrado que efectivo. Quizás otras caras y perfiles profesionales pudieran en determinados ámbitos hacerlo mejor que quienes ahora están dentro de la estructura del club, quizás muchos quisiéramos otra política en los medios de comunicación o en la organización general, o en el marketing o donde sea, pero a mí, si me dan a elegir entre dos personas con la cualificación idónea, siempre preferiré a la sevillista, y si la sevillista no está al nivel de la otra y puede alcanzarlo, prefiero formarla porque aportará un plus que en el Sevilla tenemos y que en otros clubes, en nuestra competencia, no veo. Jamás, con todos los errores que tenga Monchi, podrá ser superado por un Valdano de la vida, porque teniendo la capacidad e idoneidad demostrada y estando bien pagado, tiene un plus que otros no pueden sustituir simplemente por agregar más cantidades a sus cuentas bancarias, porque cuando a alguien lo llaman para algo a las tres de la mañana, puede ser un buen profesional y ponerse a la tarea o puede ser un buen profesional, ponerse a la tarea y además echarle amores a la cosa, y los amores tienen pelos entre las piernas o anidan en el corazón. Son nuestro factor, el “factor sevillista”. Y pienso que gran parte de los éxitos de hoy pueden encontrar en su “escandallo” ese factor que no precisa de palmadas mediáticas en el hombro y de un cero más en un cheque. 1 Recurro a la expresión “regreso del éxito” porque el Sevilla en una primera etapa que abarca de 1905 hasta 1928 en que no existe Liga logra consolidarse como el gran club de Andalucía (17 de las 19 copas de Andalucía están en nuestras vitrinas) y no obtiene éxitos nacionales por decisiones administrativas en varias ocasiones; porque entre nuestro primer ascenso en 1935 y hasta la edificación del RSP que trajo la ruina a nuestra entidad pasan 22 años (en realidad 19 excluyendo los tres de Guerra Civil) y en las 20 temporadas que abarca conseguimos una Liga, tres Copas, cuatro subcampeonatos de liga y otro de copa) en los que el Sevilla queda en 16 ocasiones entre los seis primeros (más, por ejemplo, que Madrid, pateti y Valencia, igual que el Bilbao y sola una vez menos que el Barsa) y porque ya llevamos ahora seis años consecutivos en Europa y si nada se tuerce el próximo será el séptimo, en total, más de la mitad de nuestra historia es exitosa. |
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Lunes 29/06/09 De leyendas se viste el Sevilla. Colaboración de Ernesto López de Rueda en Columnas Blancas
Hemos asistido hace días al primer acto de la entrega de “dorsales de leyenda” con la que nuestro Sevilla homenajea a los jugadores que a lo largo de una historia más que centenaria han llevado al club a lo más alto tanto en el campo deportivo como en el del honor o de la propia vivencia y sentimiento sevillista. Juan Arza, Juanito Arza, “el niño de oro”, el navarro, ha sido el primero de los homenajeados como no podía ser de otra forma.Me resulta muy complicado escribir de Juan Arza sin que se me nublen los ojos. Yo, en mi “juventud cuarentaiñera” lo recuerdo en mis tiempos juveniles cuando cursaba precisamente en Navarra, en Pamplona, mis estudios universitarios en la segunda mitad de los 80 y allá que llegaba el Sevilla al hotel Ciudad de Pamplona, en la calle Iturrama, y allá que nos recibía Juan a los estudiantes sevillistas en el exilio para entregarnos entradas gratuitas para el partido en el que montábamos nuestra feria particular adornando nuestro trocito de grada con farollillos y cantábamos y aplaudíamos al son de tambores rocieros apañados en la Casa de Andalucía, cercana al estadio del Sadar. Y si eso conocí de Juan Arza en lo personal desde aquel entonces, siempre campechano y repleto de bonhomía, qué no he conocido a través de los relatos de mi padre y de aquel Sevilla de los años 50, tan glorioso como éste que retumba año tras año en Europa y en España. Cuando se habla del señoría sevillista hay que mirar a iniciativas como ésta, una de las muchísimas que el club pone en práctica a lo largo del año. Si “dorsales de leyenda” como el “8″ que se llevó entre lágrimas ese sevillano de corazón navarro son los que lucieron con distintos números los héroes de nuestra historia, de leyendas, de esas mismas, se viste el Sevilla. Un club nacido para pelear y hacerse hueco en los sitios en los que nunca le regalaron nada, contra viento y marea y que supo enarbolar con orgullo el pendón de esta ciudad que lo vio nacer para regalarle orgullo y gloria a partes iguales, a espuertas. Si de corazas se revistieron los viejos tercios españoles en Europa, de leyendas como Juan y tantos otros que lo sucederán en el podio de los homenajes se ha vestido el Sevilla para cumplir el sino con el que nació, el de buscar la gloria con la que homenajear a su tierra y a los suyos. Siempre, a lo largo de más de cien años, ha tenido el Sevilla una leyenda en forma de jugador a la que aferrarse para perseguir la gloria o para lucir el orgullo de quienes no se rinden. A veces ocurrió que se juntaron varios a la vez y pasó lo que había de pasar en Madrid o en Barcelona o décadas después en Madrid de nuevo, en Mónaco, en Eindhoven o en Glasgow. Los habrá que las tengan en mayor número como es ley de vida, pero pocos clubes en España pueden presumir de tener en su legendaria nómina de fabricantes de sueños a tantos jugadores como el Sevilla puede mostrar en esa lista de “dorsales de leyenda” que han servido para vestir al club con sus mejores galas siempre. “Dorsales de leyenda” son los sastres que han vestido la gloria y el orgullo del Sevilla con los trajes más perfectos.
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Martes 19/05/09 La hora de la tercera, y de la sexta. Colaboración de Ernesto López de Rueda en Columnas Blancas
Se juega el Sevilla en unos días su tercera participación en la competición de clubes que goza de mayor prestigio mundial pues en ella exhiben sus poderes los principales que en el orbe futbolístico lo son y en la que muestran sus habilidades tanto los magos del balón como de los banquillos, donde también los hay como bien recuerda nuestra propia historia en el nombre de Helenio Herrera, en su momento una apuesta de riesgo de Ramón Sánchez Pizjuán, quien goza del calificativo de mejor presidente en la vida del Sevilla FC, hasta día de hoy. Y será -de conseguirla- la segunda en tres temporadas aunque fue apenas hace catorce meses cuando nos despedíamos de ella, ayer como quien dice en infausta noche contra los turcos del Fenerbhaçe. Estamos, pues, casi en puertas de la vigilia por la tercera en la historia de un club que ya no es tan modesto en su palmarés europeo.Y si no lo es, ocurre porque también es la hora de la sexta, que será el número de temporadas consecutivas en las que el Sevilla, por derecho propio, paseará el nombre de su ciudad por la Europa en la que tan grandes gestas consiguió el club y que ya se recogen con letras de oro en las páginas de nuestra historia y en los metales de nuestras vitrinas. Datos que confirman todos ellos al Sevilla como el tercer mejor equipo español en este último sexenio superado tan solo por Madrid y Barcelona, únicos clubes que lograron ratificar su grandeza en el mismo período con igual número de clasificaciones para Europa. Son momentos a los que no se puede calificar como irrepetibles porque quien suscribe piensa que serán superados en breve y porque me amparo igualmente en que también fueron conocidos por muchos sevillistas que gozaron de aquel otro gran Sevilla de los 50 o del que -con más precisión- se clasificó en dieciséis ocasiones entre los seis primeros en las veinte temporadas que abarcaron desde su primer ascenso (para disputar la liga 1934-35) hasta el subcampeonato liguero que valió nuestra primera presencia en la Copa de Europa (en la temporada 1956-57) exceptuando de dicho período las tres temporadas en las que no se jugó la Liga debido a la Guerra Civil. Hubo en esas veinte temporadas una racha en la que el Sevilla se clasificó consecutivamente por siete ocasiones entre los seis primeros y otra de cinco temporadas seguidas hasta sumar las dieciséis reseñadas, sólo superado por Barsa (18) y Athletic (17), mientras que Madrid (15), Valencia (14) y Atlético (13) quedaron por detrás, datos todos los apuntados que corroboran la proeza del actual Sevilla comandado por un José María del Nido llamado a convertirse en la figura que hasta ahora encarna Sánchez Pizjuán. Tarea de titanes la de este Sevilla, consolidado como realidad en el fútbol nacional y en el internacional en el que no puede perder puntada como ocurrió en esta temporada, por lo que se antoja decisiva la clasificación para Liga de Campeones que -de verse confirmada con otra más en la siguiente edición- será la piedra de proyección para los años venideros del actual ciclo, determinado por la saludable situación económica de una entidad que sigue alineando en su primer equipo a auténticas figuras mundiales. De colosos porque los márgenes de acierto se reducen al tiempo que crecen los gastos en fichajes y salarios, lo que exige cada temporada un estudio al detalle de las operaciones de fichajes y traspasos que los sevillistas ansiamos ver culminadas para reforzar a un equipo del que deseamos presumir en pocos días como uno de los ocho que el próximo agosto entrarán en el primer grupo de los mejores clubes del mundo. |
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Lunes 23/06/08 Cómo querer dejar de ser creaturita y no morir en el intento: el nuevo mito (por Ernesto López de Rueda)
Se sabía que las creaturitas son aficionadas a los mitos, a las falsas leyendas: Al mito de que nacieron como respuesta a un acto del Sevilla que no quiso acoger a un obrero cuando ya se ha demostrado ser falso y que nacieron impulsadas por militares y monárquicos corruptos, defensores de los capitalistas y terratenientes que mantenían oprimido al pueblo sevillano en aquella primera década del siglo XX. Al mito de que opusieron un equipo ¿infantil? al Sevilla en protesta por una "cacicada" de un capitán general -presumiblemente bético- que no dio permiso a dos jugadores que terminaron fichando por el Sevilla, que en aquella época los goleaba a placer con titulares, en su campo y en el nuestro. Al mito de que fueron los grandes perjudicados de la Guerra Civil cuando, sin ir más lejos, el Sevilla perdió en el conflicto a varios jugadores más de peso que ellos, que empezaron a desmantelar su propio equipo nada más ganar la Liga y un año y pico antes de que empezara la Guerra. Al mito de que luego fueron sojuzgados por el Sevilla, que bastante entretenido estaba con ser campeón de Liga, de Copas y pelearse con Madrid, Barsa, Atlético, Valencia y Athletic mientras estaban en Tercera con entradas de 50 espectadores en su campo. Al mito ser el equipo campechano y del pueblo cuando son mal vistos en casi todas partes y siquiera son el equipo andaluz con más peñas, lugar que corresponde al Sevilla. Y toda una serie de mitos menores. Todos ellos, grandes y pequeños, nacidos para justificar sus sempiternos fracasos, su incapacidad para funcionar como club, su dependencia de mecenas desde los primeros tiempos habida cuenta de que no tenían afición y de que la poca que tenían lo abandonaba en cuanto pintaban bastos como bien definió uno de sus propios presidentes, Benito Villamarín, cuando dijo aquello de "¿béticos? casi todos de taberna" mientras un Sevilla ya en declive por la construcción onerosa del Ramón Sánchez Pizjuán seguía llenándolo mientras que ellos regateaban con el Ayuntamiento que se les regalase su campo, pues jamás han sido capaces de tener uno propio ni de vivir ajenos a la mendicidad municipal. Y claro, hoy en los tiempos en que todo se sabe, hay una mancha que emborrona todo el mito de la afición fiel, simpática, siempre luchadora por lo suyo... es decir, aquello que perjudica el falso mito de la afición que no es capaz nunca de salvar a su equipo cuando vienen duras. Desde 1992, el Betín pasó a ser propiedad mayoritaria de nuestro amado y dilecto donmanué porque entre todos los trillones de betínicos del universo en todas sus galaxias, no fueron capaces de salvarlo y tuvo que llegar donmanué para que Reinardo le pusiera la transferencia de los 800 miyone. En aquella época en que nuestro venerado donmanué los salvó, todos profesaron inmediatamente la fe loperística como antes había sido la de Sánchez Mejías, un sevillista que fue presidente suyo para darles unos durillos con los que evitar la desaparición y con ello la destrucción de nuestro sparring preferido; o también la del propio Villamarín que mediante subterfugios con el Ayuntamiento consiguió gratis la cesión de una parcela de todos los sevillanos y ascendió al equipo de Tercera a Primera con la inestimable -y no se sabe si remunerada o retribuida- colaboración arbitral. Toda su historia se basa en las peticiones a unos y otros para que les dieran limosnitas con las que tirar p’alante. Y en ese mito de humildad cuando quiere decir mendicidad, la mancha es haberse vendido al poder de Lopera. ¿Cómo contar eso a los betínicos del futuro? No puede ser, no, y los histeriadores betínicos, sesudos ellos, ponen en marcha la operación "yo nunca fui loperista y el betinismo siempre luchó contra la dictadura loperiana". En esa página de neo ex loperistas que es betinwé, ha aparecido una hilarante encuesta abierta por un gran loperista convertido hace pocas semanas en neo ex loperista hasta que vuelva a hocicar como hace siempre. Según esa encuesta: - Casi el 30% de los neo ex loperistas, jamás fue loperista. - Casi el 30% fue un poco loperista pero hace lo menos 10 o 12 años (de los 16 que lleva donmanué) que dejó de serlo porque se olió la tostá. - El restante 40% dejó de serlo después de ganar la Copa del Rey... tengo mi duda si fue en la explanada donde gritaban "sí, sí, sí, el shupito yastá quí" donde dejaron de ser loperistas en ese momento, o si ese "después" quiere decir en realidad a partir de que el Sevilla F.C. comenzara a fumigarlos a copazo limpio. El caso es que se ha puesto en marcha la operación "yo nunca fui loperista y el betinismo siempre luchó contra la dictadura loperiana" para que dentro de cinco años el cartero de Castilleja escriba el décimo tomo que tampoco será publicado de la NO enciclopedia del Betín y que se titulará: la heroica lucha del betinismo contra el dictador fascista y sevillista de Lopera al que jamás se quiso y se aplaudió en Heliópolis durante su mandato". http://www.betisweb.com/foro/showthread.php?t=33002 Como escarpias se me ponen los pelos sólo de leerlo. |
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Viernes 13/06/08 El año de la Liga (por Ernesto López de Rueda)
El Sevilla tendrá de cara a la próxima temporada a una plantilla capacitada para luchar por los cuatro primeros puestos o, en el peor de sus defectos, para clasificarse entre los seis primeros.
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Domingo 08/06/08 Pasa la vida, pasan los años (por Ernesto López de Rueda)
El pasado 26 de abril nuestro querido Ernesto López de Rueda decía lo siguiente en eldesmarque.com: Me he divertido un buen rato leyendo un artículo de un señor bético que se llama Juan Díaz así como de las distintas réplicas y contrarréplicas que ha suscitado. Y una lectura atenta de dicho artículo me permite sugerirle al señor Díaz una serie de acciones que sin duda le irán bien. He decidido unificarlas bajo el título tan evocador de esas sevillanas de Manuel Garrido -ese poeta sevillano autor también de las "sevillanas del adiós" (algo se muere en el alma)- conocidas como las del "pasa la vida" y que popularizaron María del Monte o Albahaca. En una de ella se hace referencia al "pasa la vida" y en otra al "pasan los años". El señor Díaz usó unos datos que manipuló a su antojo. El primer criterio que utilizó fue el de la clasificación histórica de la Liga, y lo usó para decir que el Sevilla FC figura como séptimo clasificado mientras que el Betis aparece en décimo lugar. Y en un intento de depreciar al Sevilla dice que hasta la temporada pasada era el octavo y que "sólo la debacle de la Real Sociedad" le permitió superarla y que durante aún tardará años en superar al sexto de esa clasificación que es el Español. En primer lugar, agradecer al señor Díaz su convencimiento -que compartimos todos- de que el Sevilla superará al Español en pocos años. Sólo el Sevilla puede tardar pocos años en superar al Español, porque el Betis -con sus números- no "amenaza" con superar a nadie en las próximas décadas y bien hará con cuidarse en no descender para no ser superado por Celta y Depor, a quienes tiene al ladito. En segundo lugar, aclararle que si el Sevilla se ha aprovechado de la "debacle" de la Real, lo mismo hicieron el equipo vasco y el Español aprovechando que el Sevilla descendió en la temporada 1996-97 tras un pésimo ejercicio liguero, que estuvo dos años en Segunda, que subió y realizó una mala temporada y que descendió de nuevo otro año a Segunda, es decir, que en un lustro realizó dos malísimas temporadas en Primera y anduvo tres en segunda coincidiendo con la aplicación de los tres puntos por victoria, porque hasta ese año, el Sevilla era el sexto, no el séptimo ni el octavo. Mencionada la primera gratitud al señor Díaz y aclarada su primera manipulación, apliquemos el título de "pasa la vida, pasan los años" a este criterio usado por el señor Díaz atendiendo a la clasificación de la Liga.
Según esos números,
el Sevilla ha jugado 64 temporadas en Primera y el Betis tan solo 45,
luego al Betis le faltan 19 años (como mínimo) para alcanzar esa cifra.
Teniendo en cuenta que esa clasificación es estadística y que el Betis
pasa el 40-45% del tiempo en divisiones inferiores, puede calcularse un
plazo mínimo de 25 años, tiempo que el Sevilla empleará para sumar más
historia en Primera lo que hace dudar que ni el señor Díaz ni yo ni
nuestros bisnietos puedan ver la situación inversa. Según el criterio
elegido por usted y esos números, el Sevilla ha ganado 826 partidos y el
Betis 539. Si nos guiamos por la media de victorias béticas por temporada
en esas 45, tenemos que gana 12 encuentros por temporada en Primera, como
le llevamos 287 victorias, tardaría 24 años en alcanzar el número de
victorias del Sevilla, pero como hemos visto que entre el 40-45% de su
tiempo lo dedica a estar en Según el criterio elegido libremente por el señor Díaz, el Sevilla, en Primera, ha marcado 3.121 goles, su equipo, que está "muy cerca", ha conseguido 1.889 tantos, lo que nos ofrece una diferencia de 1.232 golitos de nada. Si el Betis marca una media de 42 por temporada, le harían falta 30 temporadas para alcanzar al Sevilla si éste desapareciera hoy, llegaría a ello en 2038 para que el señor Díaz pudiera contarlo aquí. Y como también se refiere a los puntos, esos 627 puntitos de nada que necesitaría el Betis -gran beneficiado -de momento- en la liga de los tres puntos por victoria, "sólo" necesitaría 18 años para igualar al Sevilla si éste no sumara más en esos años. No quiero hablar de la tendencia actual para no deprimir al señor Díaz. ¿Ve señor Díaz lo acertado de elegir el título de "pasa la vida, pasan los años"? La segunda manipulación del señor Díaz es cuando se remite al palmarés oficial de los clubes según los datos de la Liga de Fútbol Profesional (LFP) que incluso se atreve a copiar, pero... no los copia enteros... ¡ohhhhhhhh! Algo muy bético eso de sesgar la información estadística. Resulta que uno, sorprendido, mira en la página de la LFP y le citan los siguientes títulos: 1º.- R. Madrid: 70 (incluyendo -literalmente- 9 "copas de Europa" (señor Díaz: ¿eran seis copas de Europa y tres ligas de campeones o cómo era esa cuenta del primer equipo andaluz en jugar no sé qué cosa?) 2º.- Barsa: 59 3º.- Ath. Bilbao: 32 4º.- A. Madrid: 21 5º.- Valencia CF: 17 6º.- Sevilla FC: 9 7º.- Zaragoza: 8 8º.- Depor: 6 9º.- R. Sociedad: 5 10º.- Español: 4 11º.- R. Unión de Irún: 4 (eso de contar "sólo" a los 12 primeros tenía trampa ¿eh, pillín?) 12º.- Betis: 3 Oiga, en palmarés de títulos el Sevilla es el sexto y el Betis el duodécimo y por detrás de Depor y Real Unión de Irún que están por debajo del Betis en la clasificación por puntos. He mirado los mismos datos que usted, la misma página: www.lfp.es vaya, y repase y a ver dónde se le "cayeron" algunos títulos del Sevilla y de varios más y explique un poco esa divertida costumbre bética de "contar" estadísticamente entre tal y tal año, o desde el puesto número tal y tal... y luego siempre aparecen más cositas. Es típico de los histeriadores béticos. Quizás sea cosa del fascismo, ya lo aclarará. Ahora, apliquemos el título a sus matemáticas. Juzguemos bajo la óptica de "pasa la vida, pasan los años". Y vayamos a una simple regla de tres. Señor Díaz: Si el Sevilla FC tiene 9 títulos y el Betis 3 en 100 años ¿Cuántos años le hacen falta al Betis para sumar 6 títulos más en su palmarés? Un, dos, tres, responda otra vez... tic, tac, tic, tac... ¡¡¡sí!!! Acertó, señor Díaz, le hacen falta 200 años para igualarnos siempre que nos abstengamos de ganar nada más. Ya sabe, eso de "pasa la vida, pasan los años"... Y su tercera manipulación es la de que el Sevilla es el equipo número 28 por títulos europeos. No, mire, señor Díaz, la UEFA lo publicó este año y no somos el 28º, somos el número 14 con tres títulos tras Milán (13); Madrid (12); Liverpool (11); Barsa, Juventus y Ajax (8); Bayern Munich (6); Inter de Milán y Anderletch (5); Oporto, Valencia y Parma (4); e igualados con Chelsea (seguro que le suena), Tottenham, Nottingham, Feyeernord y Dinamo de Kiev. De las 25 ligas europeas en cuyas primeras divisiones y durante la historia de las competiciones europeas han militado más de 850 equipos, sólo 55 clubes han ganado algún título europeo. Entre ellos varios españoles entre los que el Sevilla (nº 14 entre los 55 equipos europeos campeones de los más de 850 que han pretendido serlo) es el cuarto equipo nacional con más títulos internacionales tras Madrid, Barsa y Valencia y seguido por Zaragoza y A. Madrid. Y en esta lista de 55 el Betis no aparece, ni siquiera en la de los 80 finalistas entre los que sí está el Alavés, por ejemplo. Hagamos una nueva regla de tres, señor Díaz: si el Sevilla tiene tres títulos europeos y el Betis ninguno ¿Cuántos años necesita el Betis para alcanzar al Sevilla? Es una pregunta matemáticamente compleja, no se ponen de acuerdo los especialistas. Antiguamente la respuesta sería "un período infinito" (imagínese, señor Díaz, en la vida lo conseguirían), hoy pueden darle alguna esperanza en algunas facultades, pregunte, y si no, recurra a grandes contadores como Manolo Carmona, Discóbolo, etc.
Y recuerde para sus
tres criterios: "pasa la vida, pasan los años"... |